Arrancó la temporada en la Comarca del Campo de Gibraltar y lo hizo con una novillada en la que los tres anunciados hacían su debut con los del castoreño, los locales Alejandro Duarte y Francisco Fernández y el algecireño El Gali. Tras el paseíllo se guardó un minuto de silencio en recuerdo a las víctimas del trágico accidente ferroviario de Adamuz y de los recientemente fallecidos también, Manuel Álvarez Briales y la pequeña Valentina.
Abrió plaza un incómodo novillo con el que Alejandro Duarte anduvo solvente y eficaz alcanzando picos de brillantez cuando le dejaba la muleta en la cara y se anticipaba a las ideas del utrero. Sin desplazarse al final de los muletazos, soltando la cara y buscando por momentos las zapatillas del torero, Duarte puso acertada voluntad para bregar con las condiciones de su oponente. Una estocada tendida dio con la res en el albero y la presidencia atendió una mayoritaria petición de oreja que debe saber a gloria en el novillo del debut de este joven barreño.
Lo mejor llegaría en su segundo novillo. El cuarto ya de salida anunciaba otro cantar, por hechuras y forma de meter la cara en el capote. Alejandro Duarte puso toda la carne en el asador y fue tomando conciencia de la buena condición de este Papolo, herrado con el número 29, y quédense con este dato porque fue indultado a petición clamorosa de los tendidos. Con las carencias propias de quien acaba de debutar, Duarte toreó con todo y haciendo todo lo que su conocimiento de la tauromaquia le permitió. Cuajó a placer a este Papolo y no pudo ocultar su felicidad al ver asomar el pañuelo naranja en el palco. Paseó las dos orejas y el rabo simbólico del novillo en triunfo y a buen seguro que le va a costar conciliar el sueño esta noche. Pareó con lucimiento Daniel Duarte.
Airoso y con buenas maneras se mostró Francisco Fernández ante un novillo con mejores cualidades que el primero pero exigente. Firme e imponiéndose a la embestida, Fernández elaboró una faena en la que tuvo que poner los cinco sentidos. Encontró calado en los tendidos cuanto más conseguía templar las embestidas por ambos pitones. Se tiró a matar con todo consiguiendo una estocada casi entera que, junto al uso del verduguillo pusieron una oreja en su mano que paseó en triunfo.
El quinto fue un precioso y armónico ensabanado sin alivio por delante al que Francisco Fernández dio importancia. Peleó en varas y en banderillas permitió el lucimiento de José María Hidalgo. Fernández se lo sacó a los medios con toreros ayudados por alto para posteriormente bajarle las telas y mandar ante una embestida noble pero con sus teclas que tocar y sin rebozarse en la muleta. También Fernández derrochó cuanto tenía y cerró por valerosas manoletinas para dejar un espadazo entero, trasero y tendido. Riró de descabello aunque el novillo acabó por echarse sin más. El presidente Antonio Dávila atendió la petición y Fernández cortó así la oreja que le abría la puerta grande.
El Gali se las vio con otro novillo exigente y bien presentado con el que resolvió con el capote y con la muleta fue encontrando confianza según se afianzaba en su quehacer. En banderillas José Otero dejó dos pares que bien merecieron el saludo montera en mano. Con más recorrido que sus hermanos aunque soltando ligeramente la cara también, embistió con buen son a la muleta que le ofrecía el algecireño Gali. Le faltó remate a su obra pero la voluntad que se exige en estos niveles estuvo patente. La espada ejerció de talón de Aquiles, acertó a la última, y con el descabello escuchó dos avisos y ovación.
Cerró plaza El Gali con un novillo protestón que se quería quitar las telas de encima en cuanto las alcanzaba. Consiguió momentos de mayor firmeza reponiéndose a lo ocurrido en su primero, quizá más relajado ahora y buscando más expresarse atendiendo, lógicamente, a las condiciones del novillo. En la suerte suprema se le volvió a atorar la espada, se dejaba el brazo atrás y tuvo que pasar el trance aunque esta vez zmas breve que en su primero. Escuchó otra ovación.
Los Barrios. Plaza de toros La Montera. Sábado 28 de febrero de 2026. Novillos de Couto de Fornilhos, bien presentados, de juego variable pero nobles, el 4º. Papolo, nº 29, fue indultado. Alejandro Duarte, oreja y dos orejas y rabo simbólicos; Francisco Fernández, oreja en ambos; El Gali, ovación tras dos avisos y saludos tras aviso. Entrada: Un tercio de plaza. José Otero y El Paquera saludaron tras parear al tercero. Corruco de Algeciras hizo lo propio en el primero. En el descanso la empresa BullStar espectáculos, representada por su gestor Juan Antonio Medina, y el alcalde de Los Barrios, Miguel Fermín Alconchel hicieron entrega de sendos reconocimientos a Beatriz Polo, asesora veterinaria, y a Carlos Álvarez, asesor taurino de la presidencia.
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