Diego Ventura asegura que tanto la persona como el torero han ganado en madurez, pausa, poso y temple. Un nuevo Ventura se sincera sobre su momento de esplendor
"El tiempo te regala sabiduría, madurez y la tranquilidad de torear como uno siente". Son las palabras sensatas y pausadas de un nuevo Diego Ventura en una entrevista de tres páginas que publica esta semana la edición en papel de APLAUSOS. Ventura. El ciclón se ha atemperado. Ha ganado en pausa, poso, temple y despaciosidad. Nos encontramos ante un Diego Ventura más reposado en la ejecución de las suertes. El poso de los años se va notando. "Antes siempre estaba presente el pensamiento de cortar las orejas y uno no se centraba en hacer el toreo reposado. Salía a la plaza presionado por triunfar por todos los medios sacrificando a cambio mi personalidad", asegura el torero sevillano.
Una madurez que ha ido a la par con una evolución técnica importante. Torear tan cosido a las cabalgaduras, reunido y con despaciosidad, no ha sido coser y cantar. "Torear así es muy complicado. Date cuenta que llegar a ese nivel no está al alcance de todos. Después de doce años toreando, es ahora cuando realmente tengo esa paz interior que permite que fluya lo mejor de mí. Quiero disfrutar y ser yo mismo, con ese toreo de llevar los toros a centímetros del caballo lo más despacio y templado posible".
Con caballos como Nazarí ha logrado ese cenit en su toreo templado pero con "Pegaso", ha revolucionado a todo el mundo. El caballo tiene carisma y se ha convertido en un referente de su cuadra. "Hace un toreo que nunca antes se había visto. En el tercio de banderillas conjuga todas las suertes que se puedan hacer como galopar y batir, andar hacia atrás y batir, torear desde parado, galopar a dos pistas...". Es un potro de su yeguada, hijo de Guaraná y con un defecto en el dorso pero que no le impide desarrollar potencia y elasticidad. "Lo vi nacer y lo he criado yo. Es muy silleto, y por eso, ver que nadie apostaba por él y ahora es toda una figura, me llena mucho más".
El torero concluye con una frase que resume muy bien su momento: "Siempre he sido una persona que me he guiado por el corazón y no siempre debe ser así, la cabeza también juega un papel importante. Ahora lo que hago es callar y tirar hacia adelante, disfrutando el momento, sintiéndome feliz y sin buscarle los tres pies al gato".
Lea la entrevista completa en la Revista APLAUSOS de esta semana.
(Foto: Arjona)
