Soy de los que piensan raro. Pensar, me dicen, ya es raro. Pero es que, además, pienso raro: es posible recuperar ciertas plazas y zonas para la tauromaquia, allí donde está prohibida o congelada. Lo de Baleares es un ejemplo: se dio por muerta, pero no lo está. No dejarla morir debería de ser un objetivo común desde una tarea conjunta. Resistir hasta que la pandemia de papanatismo animalista pueda ser revertida desde una política más sensata.
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