Puestos en la línea de salida, esto lo arreglará un toro y un torero. Al rescate del toreo sólo acude el toreo, siempre fue así. Diría más, que el toreo se retroalimenta toreando. El arte de pintar se nutre de pintores, la literatura se retroalimenta de sus escritores. El toreo se alimenta de hombres que torean. Hasta ahí, la relación entre el artista y su arte o disciplina es idéntica en todas las artes. Pero, mientras que en cualquier arte hay una relación directamente proporcional entre la madurez del genio artista y su tirón en el mercado, en el público, en el toreo, esa relación es inversamente proporcional. Un pintor que logra ser reconocido como grande por su arte, a medida que pasa el tiempo, se cotiza más. Un torero, al contrario. Esa es la gran paradoja del arte del toreo.
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