Veterinarios y autoridad gubernativa de Albacete se las vieron y desearon para no dejar sin toros el pasado día 13 a la afición albaceteña, que había agotado las localidades para presenciar una corrida en la que estaban anunciados Morante de la Puebla, El Cid y Talavante. Así y todo hubo que remendar la corrida de Juan Pedro Domecq con un toro de José Luis Marca. El ganadero jerezano desembarcó hasta diecinueve animales, lo que dio lugar a un baile de corrales que duró hasta cerca de la una y media de la tarde. Hasta esa hora no había seguridad de que pudiera celebrarse la corrida. Un certificado médico enviado por Morante de la Puebla, anunciando que no podía comparecer a causa de una gastroenteritis, vino a agravar la situación. La ciudad era un runrún y las críticas y el reparto de responsabilidades sobre la quiebra del cartel que había despertado un notable interés circulaban por doquier. Miles de personas con entrada para el espectáculo, muchas de las cuales habían llegado a la capital manchega desde los más diversos rincones de España para ver al torero de La Puebla, se consideraban defraudadas y escarnecidas.
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El baile de corrales
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