Se acabó el invierno. La feria de mi tierra, la Magdalena de Castellón, tempranera como siempre, algo tocadita por la crisis, ya está en marcha. Y dignamente para como está el patio; y manteniendo la semana de acontecimientos taurinos que fue la ampliación en años de vino y rosas. Fue en la época de Diego Puerta y Justo Ojeda al frente cuando se cubrió de festejos el amplio descanso que dejaba el domingo de Magdalena y el lunes hasta el fin de semana siguiente. Entonces la feria tomó cuerpo sobre cuatro pilares: las corridas de toros siempre buscando el equilibrio de corridas suaves para las figuras y Victorino y otros huesos para los que quieren ascender, la novillada y los rejones.
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