El primer astado de Osborne realizó una rápida salida y fue absorbido por la marabunta de recortadores pasando al Raval de Sant Josep donde se golpeó contra un cadafal quedando fulminado en el suelo.
A continuación se dio suelta al segundo de la matinal, un burraco que hizo una rapidísima salida con apuros para algún aficionado mostrándose incisivo en los primeros instantes hasta que hizo aparición la lluvia.
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El diluvio lo trajo el de Osborne
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