La historia de los encastes de Saltillo y Santa Coloma es una historia interminable. Si se pudiera hablar del negocio taurino en términos macrofinancieros, se diría que los llamados “mercados” decidieron hace tiempo que a esa interminable historia había que ponerle fecha de caducidad. Y terminar con ella. Como si sobre el tronco de uno y otro encaste, y sobre sus distintas ramas, hubiera caído una proscripción tácita. O una maldición irreversible.
Lea el artículo completo en su revista APLAUSOS
Acceda a la versión completa del contenido
El encaste proscrito
Solo Perú vive un estado de euforia y crecimiento bajo los efectos de Roca Rey
Isabel Donet glosó la figura de su amigo y compañero tantos años, y director de…
El diestro castellonense anuncia que vuelve a torear siete años después de cortarse la coleta…
La Unión de Abonados de Madrid rinde un emotivo homenaje al torero gaditano en la…
Según informa El Mundo, el programa electoral de los populares incluye la restitución del galardón…
La cuestión en tiempo de tanta uniformidad y seguidismo de las figuras es muy a…