La historia de los encastes de Saltillo y Santa Coloma es una historia interminable. Si se pudiera hablar del negocio taurino en términos macrofinancieros, se diría que los llamados “mercados” decidieron hace tiempo que a esa interminable historia había que ponerle fecha de caducidad. Y terminar con ella. Como si sobre el tronco de uno y otro encaste, y sobre sus distintas ramas, hubiera caído una proscripción tácita. O una maldición irreversible.
Lea el artículo completo en su revista APLAUSOS
Acceda a la versión completa del contenido
El encaste proscrito
"Sevilla es un sitio para apostar, esta era mi primera tarde, había que empezar con…
Declaraciones de Talavante en One Toro en la décima de la Feria de Abril
La décima de la Feria de Abril, en el objetivo de Arjona
La terna logra así el que ya es el sexto cartel de no hay localidades…
La tercera clasificatoria de la Copa Chenel, celebrada en Algete, dejó como balance las orejas…
Personalidad de un templado Talavante, toreo caro al ralentí al buen segundo, del que paseó…