La enfermedad no es nueva. Los primeros síntomas aparecieron allá por los años noventa. Fue un sarpullido que no llegó a cuajar en epidemia. Las aguas se serenaron y el río del toreo siguió su curso normal. Pero la situación actual revela que sigue habiendo endemias cíclicas que desaparecen como el Guadiana para volver a aparecer después, si en su momento no se les aplicó el tratamiento adecuado. Aquel primer encontronazo de la mentalidad tradicional del toreo con el mundo de la comunicación, al que la televisión le había dado un nuevo rumbo, se resolvió con parches, el ungüento de algunas pesetillas para las figuras y el clásico “ya te veré” para los que no podían exigir. Nadie fue capaz de entrar a fondo en la cuestión y acomodar el toreo a la nueva situación, y aquellas lluvias trajeron estos lodos.
Lea el artículo completo en su revista APLAUSOS
Acceda a la versión completa del contenido
El enemigo sigue dentro
Afirma que sus propuestas han sido "sistemáticamente ignoradas sin que haya existido voluntad alguna de…
El del día 23 será el segundo paseíllo de Morante en el abono y la…
El torero sevillano cuajó su mejor faena al buen sexto, mientras que Moura jr. y…
Morante posó para numerosas fotografías tanto de la prensa como de diversos admiradores y también…
El 'Premio Al Silencio’ pretende ampliar el alcance de los reconocimientos tradicionales y distinguir a…
El jurado del Trofeo Taurino del Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de Granada reconoce la…