Nunca un mes de octubre nos pareció tan apático. El final de septiembre y los primeros días de octubre nos llevan a una feria de Zaragoza de línea recta, mucho trecho y poco recorrido. Esa feria, la de El Pilar, es una feria de muy bajo presupuesto y muchas corridas. Y uno se pregunta dónde está la bondad de esa oferta si no es para que unos pocos vayan a los toros diez días seguidos y haya unos tres días de entradas aceptables. Es decir, que se hace una Fiesta para minorías con un producto para minorías en toro y toreros. Algo sesudamente genial y alentado por una administración local que está haciendo una pésima gestión de la fiesta de toros en una plaza tan esencial como Zaragoza.
Lea el artículo completo en su Revista APLAUSOS
Acceda a la versión completa del contenido
El rastro de arcilla del ladrillo
El valenciano ha sido uno de los nombres propios de la recién terminada temporada 2026…
Solo Perú vive un estado de euforia y crecimiento bajo los efectos de Roca Rey
Isabel Donet glosó la figura de su amigo y compañero tantos años, y director de…
El diestro castellonense anuncia que vuelve a torear siete años después de cortarse la coleta…
La Unión de Abonados de Madrid rinde un emotivo homenaje al torero gaditano en la…
Según informa El Mundo, el programa electoral de los populares incluye la restitución del galardón…