Hay toreros que se pudren y toreros que maduran. Y cuando maduran, los que no se han podrido, aparece el sabor, el gusto, la solera, el néctar de ese binomio en el que se acumulan años, experiencia, talento y gusto. Como con la fruta.
Lea el artículo completo en su revista APLAUSOS
Acceda a la versión completa del contenido
El sabor de la madurez
De San Blas a San José, las primeras ferias de la temporada lucen diferentes y…
El cohete que advierte del inicio del encierro ha corrido a cargo de Tomás Páramo.…
Un coso al que regresaron los toros por todo lo alto tras varios años de…
La capital charra ha vuelto a rendir honores un año más al maestro con la…
Ambas localidades cierran sus tradicionales carteles de abril
Harán el paseíllo los tres matadores de toros que tiene Navarra, los tres ‘javieres’: Javier…