Hay toreros que se pudren y toreros que maduran. Y cuando maduran, los que no se han podrido, aparece el sabor, el gusto, la solera, el néctar de ese binomio en el que se acumulan años, experiencia, talento y gusto. Como con la fruta.
Lea el artículo completo en su revista APLAUSOS
Acceda a la versión completa del contenido
El sabor de la madurez
En un hecho sin precedentes, el genio sevillano estará presente en todas las corridas de…
El doctor González Masegosa, que dirige su recuperación, ha diagnosticado la lesión por los fuertes…
El torero francés fue prendido por el quinto toro de la tarde en el tramo…
El sevillano corta una oreja de cada toro y abre la puerta grande
En el cartel de esta tarde se han anunciado Uceda Leal, Clemente y Pablo Aguado…
La terna se estrella en una corrida de escasas opciones en la que Clemente realiza…