El Planeta de los Toros de Díaz Cañabate es un raro mundo que a algunos les parece que no tiene ni pies ni cabeza. Y es que hay que entenderlo desde el corazón, y en él queda más patente que en ningún otro que aquí nadie vino para quedarse, que llegamos de la nada y después de un ratito, que siempre nos sabrá a poco o a demasiado según nos vaya, volveremos a la nada. En pocos mundos se hace tan tangible, como en el del toreo, que venimos con billete de ida y vuelta y estamos aquí cuatro días con pasado mañana.
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El sacerdocio del toreo
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