A América sólo se puede ir a torear por dinero o por laureles, y sin toro, el laurel es simple y modesto perejil. Y dado que el dinero tampoco es lo que era, el salto de los toreros al otro lado del Atlántico queda reducido a un viaje más o menos turístico. Moraleja; que América está en España y así seguirá siendo mientras la Fiesta Brava no recupere –especialmente en México- la categoría que tuvo en otros tiempos. Regresar de la temporada americana con el esportón repleto de orejas es en la actualidad pura casquería, que en poco ayuda a la fama y consolidación de los toreros.
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 1944
Acceda a la versión completa del contenido
El sentido heorico de la Fiesta
No hubo opción para los novilleros y para su valoración y por ello Plaza 1…
La Comisión Taurina de Algemesí ha presentado esta tarde los carteles de su emblemática Setmana…
A pesar de la predisposición de la terna el poco juego de la novillada de…
La ganadería de Los Chospes, encargada de poner el toro en esta segunda cita del…
Ambos pasearon una oreja cada uno y se lucieron por naturales en un encierro interesante…
El diestro francés paseó una oreja y dio una vuelta al ruedo en una tarde…