No creo en las malas intenciones. Una mala intención no nace de un error sino de una idea dirigida. Se sabe. El error no sabe de intenciones. No creo que ninguna de las posturas actuales sobre la televisión tenga intenciones perversas por parte alguna. Casi todas las reivindicaciones de los toreros me han parecido bastante razonables. Algunas, más que razonables, necesarias. Y tampoco creo que las posturas por parte de los empresarios sean malignas. Ellos saben que hay reivindicaciones muy lógicas en los toreros. Por otra parte, servidor no se rasga las vestiduras porque unos u otros se apliquen con celo para lograr el máximo beneficio. Es absolutamente lógico. Otra cosa es que las pretensiones sean justas o razonables. Pero el problema no está ahí.
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