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Jerez. Sábado 16 de mayo de 2026
Me quedaba ayer con aquel comentario tras caer el segundo del lote de Morante que decía... "Mañana será" y todavía no había cogido la muleta Morante ante el primero y muchos ya veían compensado lo de ayer. Vaya recital capotero con aromas de La Puebla. Morante recogió al primero flexionando rodillas para endosarle a Trampillo un manojo de verónicas que duraron más que la obra del segundo puente de Cádiz. Pero quedaba aún... Un galleo capote a la espalda con la misma lentitud y gracia y de postre un quite lanceando todavía más despacio con una media que debió dejar parado el reloj de la plaza. Lució en banderillas Juan José Domínguez. A pesar de la buena clase exhibida de salida por este de Álvaro Núñez, de escaso volumen pero enseñando las puntas, se apagó pronto en la muleta y apenas sirvió para ver centelleos de arte. No anduvo certero con la espada, tampoco ayudó el toro, y todo quedó en ovación.
Se contagió Manzanares de esa cadencia impuesta por Morante y lanceó con temple a Ropalimpia, un colorado de buena presencia que ayudó en conjunto. Acudió al caballo al relance y tras un picotazo, para cuidarlo, lo cambió. Saludó Diego Vicente tras firmar dos buenos pares. Con la muleta Manzanares basó la faena en el pitón derecho, por dónde consiguió los mejores pasajes, además de algún trazo suelto por el izquierdo,todo sea dicho. Al toro le costaba seguir las telas cuando el alicantino tiraba hacia atrás de él, mucho más cómodo en línea. Se volcó sobre el morrillo y dejó una buena estocada. Paseó una oreja con petición de la segunda.
El tercero, Aguilito de nombre, colorado de capa, no lució en el recibo pero sí que permitió a Juan Ortega dejar un quite por chicuelinas con las muñecas y una media de cartel. Sin trascendencia en varas, se cumplió en banderillas. Lo mejor lo firmó Ortega en su inicio de faena por ayudados por alto para rematarlos por abajo con la torerísima personalidad que le caracteriza. Protestó en sus embestidas Aguilito, lo esperaba mucho el torero a que metiera la cara y poder así llevarlo toreado aunque tampoco se salía de los vuelos. Quizá, simple especulación, pudo pecar de no dar sitio al toro. Dejó una estocada entera tras un pinchazo y escuchó una ovación mientras que también hubo algunas palmas al toro en el arrastre.
El cuarto ni por cara ni por comportamiento apuntaba maneras, actitud mansa huyendo de la pelea, Morante pedía paciencia en los primeros tercios, en los que nada llamativo ocurrió. A partir de aquí, hay cosas que cuesta explicar. Se puso el mono de trabajo Morante, embebió de muleta a Cambembo doblándose por bajo para enseñarlo y enseñar quién manda. Torerísimo, sensacional. El toro sin clase, rehuyendo, pero Morante se impuso. La faena embebió al toro pero emborrachó a los tendidos. Tres naturales que todavía está rematando José Antonio. Que manera de esperar que el toro meta la cara, de porfiarle, de decirle o a mí o a la muleta, y cuando metía la cara arrastrar la embestida con una lentitud apabullante. Qué difícil pone la papeleta al resto este torero. Pinchó de primeras y aseguró al segundo intento cuando sonaban palmas por bulerías mientras el torero esperaba que se derrumbase el de Álvaro Núñez. Dos orejas que pasea el de La Puebla en su último cartucho jerezano.
Cuando ocurren cosas como las que ocurrieron en el cuarto, se queda siempre una especie de resaca que adormece los tendidos. Esa sensación quedó en el recibo de Manzanares a Ponderoso, donde tampoco hubo mucho que rascar. Lo más relevante de su faena fue la exigencia del toro para poder sacar algo de partido. Embestidas poco claras cuya principal premisa era la de los toques en la muleta para fijar su embestida. Algún susto se llevó mientras se le venía como dormido y se le colaba buscando los muslos. Se esforzó José María en una labor que, sin alcanzar grandes cotas, supo mantener la intensidad. Estocada al segundo intento y oreja que pasea Manzanares y que le abre la puerta grande jerezana.
Si lo del sexto no fue más aún, no fue por culpa de Juan Ortega precisamente. Si bien Fusilero fue el que, en conjunto, más condiciones reunió, con sus cositas, se fue apagando de modo que no permitió redondear una labor que apuntaba muy alto. El prólogo con el capote fue colosal, a la medida del torero: toreo a la verónica al más puro sello orteguista, lo llevó al caballo de la misma guisa y todavía tuvo tiempo de regalar un quite por tafalleras y cordobinas con tanto pellizco como ajuste. Se lució Perico con los palos y se las vio apuradas Jorge Fuentes cuando le echaba la cara arriba Ponderoso. Faena intensa, torera y con pellizco de Juan Ortega. Se empeñó en llevar hasta atrás de la cadera al toro. Unas veces lo consiguió, otras le protestó. Entró el público en su labor y, una vez más esta tarde, estocada tras pinchazo. Paseó una oreja, que según iba la cosa, pudieron ser dos.
Jerez de la Frontera (Cádiz). Sábado 16 de mayo de 2026. Toros de Álvaro Núñez, de presencia justita, excesivamente recogido de cara el 4°, de raza justita y manejables pero sin romper. De mejor condición el sexto. Morante de la Puebla, ovación y dos orejas; José María Manzanares, oreja con petición de la segunda y oreja; y Juan Ortega, ovación y oreja. Entrada: No Hay Billetes. Se desmonteró Diego Vicente tras parear al segundo.
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