Si hay un bien en la Fiesta que debemos preservar, si hay algo que debemos considerar como la piedra filosofal, la base, el eje, la fuente, el tronco, la madre del cordero de la Fiesta es la casta. Eso que hace al toro de lidia diferente a todos los demás animales de la tierra. Porque eso es lo que no se ha explicado, aunque tampoco lo quieren entender, a los antitaurinos. La casta, patrimonio único del toro bravo, es el antídoto del dolor; y el gran secreto de que un animal bravo, encastado, sea capaz, cuanto más encastado y bravo mejor, de dejarse la vida en el caballo y no alterar su estabilidad, su embestida y al tiempo no ofrecer ningún síntoma de dolor o deseo de huida.
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El tesoro de la casta
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