El tiempo pasa rápido. Ya está Sevilla en marcha. Y eso son palabras mayores. Incluso en un año duro de crisis, de esta crisis que parecía que iba a ser un resfriado pasajero y que se ha convertido en una enfermedad crónica. Sevilla es Sevilla y te gustará más o menos pero tiene un don fundamental en el toreo y en la vida: la personalidad. Su personalidad. Su forma de ver, sentir y vivir una tarde de toros. Con sus claves particulares, con sus registros históricos y con su atmósfera, su color, su sabor y su misterio. Una plaza diferente.
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El valor de la personalidad
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