Hubo un tiempo en que la tauromaquia funcionaba con una lógica tan sencilla como incontestable: quien triunfaba, toreaba. Hasta los años ochenta, un triunfo en Valencia, Sevilla o Madrid equivalía a firmar contratos. La meritocracia existía y el triunfo tenía consecuencias. Ahora, en cambio, cuando un torero, pongo como ejemplo a Samuel Navalón, rompe todas las barreras, descubre que su recompensa consiste, paradójicamente, en seguir en la cola o casi.
La historia ofrece ejemplos incontestables de la buena praxis. En febrero de 1963, Pedrés cortó un rabo en el célebre festival de los veinte toros organizado por Pedro Balañá Espinós en Barcelona a beneficio de los damnificados de las inundaciones que sufrió Cataluña en septiembre del año anterior. Aquella actuación le permitió, aunque no era su intención inicial, reaparecer y sustituir al herido Jaime Ostos en Sevilla. Aprovechó la oportunidad y el resultado fue fulminante: firmó alrededor de ochenta corridas esa misma temporada. Así funcionaba el toreo: una oportunidad, un triunfo y una carrera lanzada.
Algo parecido ocurrió con José Luis Parada en las Fallas de 1970. Su actuación en Valencia cambió su vida torera. Recién alternativado, aquel triunfo fue suficiente para convencer a los empresarios de que el chico merecía estar en las ferias. No hicieron falta campañas publicitarias ni estrategias de despacho, en media hora en la cafetería del Astoria, el apoderado, Morilla, le hizo la temporada. Bastó lo esencial, torear bien.
Fue exactamente lo que le hizo Paco Ojeda, que un 25 de agosto de 1982 echó la moneda al aire confirmando la alternativa en Las Ventas, precisamente de las manos de su paisano Parada, y ante su rotundo triunfo los empresarios tuvieron que darle el sitio que merecía y mucho dinero. Y fue otro día 25, pero en la Feria de Abril de 1985, cuando Espartaco, que estaba a punto de hacerse banderillero, se encontró con el toro Facultades de Manolo González, y viró su destino hacia la gloria de las ferias.
El contraste con la actualidad resulta demoledor. Samuel Navalón fue el triunfador de las Fallas de este año, reeditó triunfo en la Feria de Julio, por si había dudas, se lo cantó la crítica y la afición, y, sin embargo, lejos de ver abiertas las puertas de las principales ferias, continúa teniendo que esperar no sé qué turno. Si persiste acabará rompiendo el muro sistémico de la actualidad pero teniendo en cuenta sus méritos y la necesidad de nuevos valores se hace especialmente dura e incongruente la espera.
Acceda a la versión completa del contenido
El valor de los triunfos de ayer y de hoy
Destacó la clase del segundo y el pitón izquierdo del tercer toro de Flor de…
Consulte el resultado de los festejos de rejones y festivales celebrados en la jornada del…
El subalterno de Marco Pérez fue alcanzado de manera violenta por el cierraplaza tras resbalar…
Se lidian astados de Araúz de Robles para Javier Cortés, José Garrido y Antonio Puerta,…
Consulte el resultado de las novilladas celebradas en la jornada del sábado 15 de agosto…
Consulte el resultado del resto de las corridas de toros celebradas en la jornada de…