Dijo una vez José Tomás que vivir sin torear no es vivir. Emilio de Justo ha estado 133 días encerrado en la penumbra sin poder torear, es decir, que no ha vivido para lo que ha nacido. Por ello, la triunfal vuelta a los ruedos en la plaza de Almería es algo más que un...
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Emilio de Justo vuelve a vivir
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