Máxima la expectación, así lo marcaba la tarde. Dos máximas figuras que reaparecían en una feria cuya solera trasciende sobre lo estrictamente taurino, Morante y Roca Rey reaparecían tras sendos percances en la pasada feria de Abril sevillana y lo hacían ante un No Hay Billetes de manual. Rompía el paseíllo tras sonar los acordes del himno de España, y resonaban las ovaciones mientras los toreros palpaban el viento de poniente que quiso estar presente. La terna saludó una cerrada ovación antes de la salida del primero de la tarde.
Abrió plaza Guerrero, un toro terciado de Jandilla que no ofreció muchas opciones de salida a Morante de la Puebla a pesar de que hizo por estirarse a la verónica en varios lances. Un puyazo echando la cara arriba, aparente falta de fuerzas -a la postre poca entrega- fue suficiente para cambiar de tercio. Lucieron en banderillas Fernando del Toro y José María Amores. Brindó Morante a Bernardo, hijo de Rafael de Paula, y dejó una faena a medias ante la falta de entrega del toro que, a pesar de mejorar respecto a los primeros tercios, no fue suficiente para echar cosas importantes. Un torero inicio por ayudados por alto y un intento por ambos pitones sin calado dejaron su labor en palmas tras estoquear al segundo intento.
Sebastián Castella era el "tapado" del cartel a la sombra de la efeméride que envolvía a sus dos compañeros. Pronto recibió y sin probaturas al segundo, Viñista, de bonita lámina, burraco, permitió al francés firmar un recibo apurado por el viento pero resuelto a una mano y por chicuelinas. Lució en un quite por chicuelinas y tafalleras tan ajustadas como estéticas. Con la muleta faena de más a menos, influenciada por el viento. Espectacular inicio por estatuarios cuya continuidad fue apagándose. No le dio distancia al toro y tuvo que provocar mucho las embestidas. Apuntó más de lo que fue después. Estocada entera al segundo intento, sonó un aviso y recogió una ovación.
Vivaracho, primero del lote de Roca Rey, tampoco se empleó mucho de salida, lanceó cadencioso el peruano y acabó a favor de tablas. Puyazo de trámite y quite por saltilleras que encandiló a los tendidos. A partir de ahí cambió la cosa. Tuvo que saludar tras patear Agustín de Espartinas. Inició Andrés con ambas rodillas en tierra echando leña al asunto. Vivaracho rompió a embestir con recorrido y nobleza. Templó y manejó con suavidad las telas, variado desde el toreo fundamental hasta los pases de pecho en 360, trincherillas, pase de las flores y un largo etcétera rematados con unas bernadinas escalofriantes cambiando la trayectoria del de Jandilla que pusieron al público de pie. Labor en los medios, sin importar el viento. Estocada y un golpe de cruceta tras aviso para acabar paseando las dos orejas del buen toro que fue ovacionado en el arrastre.
Al cuarto, Zurrapelo de nombre y con algo más de caja, lo recibió Morante por airosas y recortadas chicuelinas a las que faltó un remate a la altura de lo realizado, enmendado por un galleo por el mismo palo de enorme torería. Expuso Juan José Domínguez con los palos y saludó una cerrada ovación. Se fue agarrando al piso este Zurrapelo y embistiendo con algo de brusquedad y escasa franqueza, más cuando remaba a favor de tablas. Aún así, sacó Morante de la chistera momentos de armoniosa estética pero sin acercarse a la cota que todos esperaban. Ni la música sonó. Dejó una media bien agarrada tras un pinchazo y escuchó palmas de quién esperaba con ansias ver más. Su lote de Jandilla no le dejó, pitado este en el arrastre. Mañana será.
Sebastián Castella encontró un buen colaborador, con matices, en el quinto, Batanero de nombre y que desarrolló buena condición en la faena de muleta mientras que en los primeros tercios apenas trascendió. Dos premisas eran fundamentales: no quitarle la muleta de la cara y que no alcanzase las telas. Brilló Castella, si bien sin redondear con el toreo en redondo, sí lo hizo con los ingredientes que le puso en los remates y al final porfiando en desplantes. Sin excesos pero gustó su labor. Se demoró en su afán porque se echase este Batanero amorcillado con casi media estocada para acabar tirando de la cruceta. Se pidió con insistencia la oreja que el palco concedió in extremis. El de Jandilla fue ovacionado en el arrastre.
A la tarde le quedaba un último capítulo y ese comenzó con Roca Rey yéndose a recibir a Entusiasta a portagayola. Salió apretado del lance pero dejando claras sus intenciones. Picotazo de trámite para cambiar el tercio y buena actuación de Viruta con los palos. De nuevo comienzo de faena de rodillas en redondo. Entusiasta tuvo movilidad, sin mucha clase y en ocasiones más propia de querer irse, aunque sin hacerlo, que por bravura; de hechuras a novilladas y feo de cara. Se fue apagando y Roca Rey no fue capaz de encontrar acople al toreo en redondo. Tiró de encimismo al que el público respondió pidiéndole la espada, a lo que respondió con una certera estocada. Un público agradecido a la voluntad pidió una oreja, que se concedió, y se mantuvo la petición de la segunda, quiero pensar que por agradecer la voluntad inconclusa del diestro, y un palco generoso la concedió.
Jerez de la Frontera (Cádiz). Viernes 15 de mayo de 2026. Corrida de Jandilla. Pareja de hechuras, justa de presentación. Nobles y de escaso juego. Bueno el tercero y con opciones el quinto. Morante de la Puebla, palmas y palmas; Sebastián Castella, ovación tras aviso y oreja tras aviso; y Roca Rey, dos orejas tras aviso y dos orejas. Entrada: No Hay Billetes. Saludaron en banderillas José Chacón y Alberto Zayas en el segundo; Agustín de Espartinas en el tercero; Juan José Domínguez en el cuarto.
