Los últimos pasos de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) tienen fecha para este año. Por ahí caminó durante un año, a trancas y barrancas, a golpes de empeño y de limosna individuales, como esos hombres y mujeres que se acogen asímismo en los soportales de las iglesias con el vaso de plástico en la mano pidiendo ayuda. La recogida de firmas fue una historia llena de mil historias mayores y menores, de respuestas de no y respuestas de si cuando se pasaba el plato para hacer caja. Conseguidas las rúbricas, este año esa ILP entrará en el debate político nacional desde el mismo lugar donde buscó autorefugio para su financiación, en los soportales de las iglesias, con el vaso de plástico en la mano.
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