En este San Isidro, se está confirmando lo que casi dio al traste con la feria de Abril de Sevilla. Cuando se lidia una corrida dentro del peso adecuado a su morfología, puede resultar más o menos brava y encastada, y hasta más amarga que la tuera, pero al menos se mueve y los toreros pueden batallar con ella intentando poderle, que es al fin y a la postre la esencia del toreo. Y hasta es posible que no se corte una sola oreja, pero el público permanece atento a lo que ocurre en el ruedo durante toda la tarde. Y sale de la plaza pensando: “Yo no me pondría ahí abajo por todo el oro del mundo”. Que esa es la grandeza de los toreros, que son seres singulares y distintos porque se juegan su integridad física con lo que aparece por los chiqueros. Y ese respeto es lo que los convierte en ídolos del pueblo.
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2070
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2070 para iPad
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2070 para Android
Acceda a la versión completa del contenido
En Madrid también falla el toro
Un galardón impulsado por el Círculo Cultural Taurino Pablo Aguado que reconoce cada año a…
El torero de Chiva puso el broche de oro a las Jornadas Taurinas de Villaseca…
Una corrida de toros de alicientes que se celebrará el sábado 23 de mayo
Quien fuera novillero y padre de los banderilleros Antonio y José María Tejero y del…
Los astados de la prestigiosa ganadería de La Quinta han llegado y ya están en…
Mereció más premio en el cuarto, al que instrumentó los mejores muletazos de la tarde…