En este San Isidro, se está confirmando lo que casi dio al traste con la feria de Abril de Sevilla. Cuando se lidia una corrida dentro del peso adecuado a su morfología, puede resultar más o menos brava y encastada, y hasta más amarga que la tuera, pero al menos se mueve y los toreros pueden batallar con ella intentando poderle, que es al fin y a la postre la esencia del toreo. Y hasta es posible que no se corte una sola oreja, pero el público permanece atento a lo que ocurre en el ruedo durante toda la tarde. Y sale de la plaza pensando: “Yo no me pondría ahí abajo por todo el oro del mundo”. Que esa es la grandeza de los toreros, que son seres singulares y distintos porque se juegan su integridad física con lo que aparece por los chiqueros. Y ese respeto es lo que los convierte en ídolos del pueblo.
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2070
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2070 para iPad
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2070 para Android
Acceda a la versión completa del contenido
En Madrid también falla el toro
El ganadero se sintió indispuesto mientras se encontraba recuperando las últimas reses perdidas en Gátova,…
Morante de la Puebla, Juan Ortega y Víctor Hernández, protagonistas de la quinta de abono;…
La figura peruana ha sido galardonada con la Gran Cruz de la Orden al Mérito…
Entre los profesionales se pudo ver a Raúl Gracia "El Tato", Jorge Isiegas, Paul Abadía…
En el auto hecho público esta mañana, el TSJ de Aragón acuerda estimar la medida…
El diestro onubense, al que el equipo médico de Santander ha recomendado cuatro días de…