Si la crítica no existiera, la Fiesta Brava quedaría estancada sin posibilidades de alcanzar nuevas metas de perfección. El arte también evoluciona y el toreo está sujeto a unas reglas que, como todo arte que pretenda permanecer en el tiempo, ha de romper si quiere evolucionar. Pero la Tauromaquia se sustenta sobre unas bases que esas sí que son inamovibles, a riesgo de perder la autenticidad que la cataloga como un bien cultural inmaterial.
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 1966
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