La semana pasada elevé el tono de respeto y elogio a los toreros que de verdad habían matado en Pamplona el toro de Pamplona. Y lo hice consciente de que lamentablemente no toda la feria iba a ser así. Por eso los Castaño, Robleño, Gallo, Marco, Morenito, Nazaré, Fandiño, David Mora o Jiménez Fortes me parece que merecen ser destacados como auténticos triunfadores con el toro de los Sanfermines.
El error vino luego. Y la Casa de Misericordia, que es un ente regido por hombres como José María Marco, Ignacio Cía y Eugenio Salinas no se merecen por su honestidad, seriedad y desvelo por la feria, que les metan una bacalá como la de las tres últimas corridas. Esos cinqueños de Juan Pedro eran novillos en edad de jubilación; y ese saldo de Victoriano del Río y su segunda marca, y esa porquería de escalera de Torre y Torre (no pongo ni los apellidos) pusieron lastre y vergüenza en una feria que hasta esa recta final fue modélica. Todas las crónicas de los críticos importantes se plantearon el tema con claridad: ¿Merece la pena cargarse una feria con tanta categoría, esmero y asistencia para meter gato por liebre a cambio de que aparezca alguna figura, esta vez fue un Juli erróneo, para estropear lo que estaba siendo un ciclo modélico? Si se atreven con Pamplona...
Lea el artículo completo en su Revista APLAUSOS
El recortador Jonathan Estébanez “El Peta” ha sido herido de gravedad en el concurso de…
"Para la recuperación de la fractura me dijeron que de 4 a 6 semanas. Llevo…
De San Blas a San José, las primeras ferias de la temporada lucen diferentes y…
El cohete que advierte del inicio del encierro ha corrido a cargo de Tomás Páramo.…
Un coso al que regresaron los toros por todo lo alto tras varios años de…
La capital charra ha vuelto a rendir honores un año más al maestro con la…