No se sabe bien por qué, y habrá por tanto que averiguarlo, la mayoría de las escuelas de tauromaquia han perdido últimamente peso, presencia y prestigio. Perder esas tres cosas es señal de decadencia. O al menos, un síntoma alarmante. Se habla de las escuelas dotadas de subvención pública y no de las contadas escuelas privadas que todavía admiten aprendices y aspirantes, ni de los concursos que con grandes desvelos organizan y celebran patrocinadores desinteresados. En Portugal, en Francia y en España.
Lea el artículo completo en su Revista APLAUSOS
Acceda a la versión completa del contenido
Escuelas y artistas
Samuel Navalón fue prendido a la altura de la pierna por el sexto toro, que…
La vigesimotercera de San Isidro, en el objetivo de Javier Arroyo y el vídeo de…
El salmantino fue severamente volteado a la verónica en una fea cogida en la que…
La esperada cita del Corpus maestrante, con cambios en los toros
Tres orejas para el salmantino en tarde contundente y dos para Rejas. Ambos salieron en…
La Plaza de Toros de Las Ventas acogió el pasado viernes el inédito estreno en…