Los triunfos, la indiferencia o los fracasos de San Isidro pasan factura positiva o negativa a toreros y novilleros. Madrid pesa. Pesa para triunfar; pero pesa también para el trato que recibes una vez rematada la gran feria. Sin duda los grandes favorecidos son jóvenes como Ginés Marín y Juan del Álamo, que abrieron la puerta grande. Pero esa salida a hombros mirando a la calle de Alcalá vale para todas las edades, y ahí está tan fresco, tan remozado, con planes para corto y largo plazo, Enrique Ponce.
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