El público americano es fenomenal, buenísimo. Sobre todo para los toreros. Y más los toreros españoles (y franceses) que están a años luz de los diestros nativos. La gente en América va a la plaza a divertirse, a pasarlo bien y a emocionarse si hay toro y hay talento. El toro lo ponen ellos y está por debajo, en general, del toro que aquí entendemos como tal. Y el talento lo ponen los toreros europeos que andan más que sobrados con aquel ganado. De ahí los triunfos tan espectaculares que nos llegan como un bálsamo en los crudos días del invierno español.
Lea el artículo completo en su revista APLAUSOS
Acceda a la versión completa del contenido
Gente que hace historia
De San Blas a San José, las primeras ferias de la temporada lucen diferentes y…
El cohete que advierte del inicio del encierro ha corrido a cargo de Tomás Páramo.…
Un coso al que regresaron los toros por todo lo alto tras varios años de…
La capital charra ha vuelto a rendir honores un año más al maestro con la…
Ambas localidades cierran sus tradicionales carteles de abril
Harán el paseíllo los tres matadores de toros que tiene Navarra, los tres ‘javieres’: Javier…