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Ginés Marín, puerta grande robada por el presidente

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Fotos: JAVIER ARROYO

El remiendo de Buenavista inauguró la corrida de Garcigrande/Domingo Hernández. Fue un toro cinqueño, alto aunque de agradable cara. En el capote de Castella se coló por el pitón derecho. También lo hizo en el quite del francés por chicuelinas. Por el mismo palo aunque demasiado tropezado intervino Álvaro Lorenzo. El toro se había empleado a media altura en el caballo. En banderillas destacó Rafael Viotti. Empezó la faena de muleta en terrenos del 5 por estatuarios. Castella aguantó un parón tras el segundo. Después fue perdiendo gas y terminó parado y defendiéndose con derrotes. Castella insistió sin eco y pinchó en repetidas ocasiones. Silencio.

El segundo, ya del hierro titular, fue protestado de salida. Le faltaba un poco de perfil para tener más presencia dentro de su abierta cara. El buen toreo de capote de Álvaro Lorenzo destapó el mejor pitón del toro, el izquierdo. Después tuvo una fase distraída el resto de la lidia, saliendo suelto y sin centrarse. Rafael González saludó una ovación tras dos grandes pares. El inicio genuflexo de Lorenzo mostró su humillación. Pese a mostrar mejor condición por el izquierdo, Lorenzo apostó por el derecho. Hubo algunos derechazos con transmisión, pero el toro de Garcigrande no mantuvo siempre el mismo ritmo. Hubo dos inoportunos enganchones además de tener que corregir varias veces la colocación. Le faltó continuidad al toro, al torero y, por lo tanto, a la faena. Pinchó antes de cobrar una buena estocada. Silencio.

El colorado que hizo tercero tuvo buen son desde salida. De buena hechura y bonita expresión. Obedeció con emoción al capote de Ginés Marín, que lo cuajó de salida y en el quite. Todo por verónicas. Algunas de ellas muy despacio. La clase fue cuidada en varas y en banderillas. Brindó al Rey Emérito. La faena empezó de frente, llevando mucho la embestida y el toro respondió con profundidad. Especialmente en un pase de pecho extraordinario, redondeando mucho. Lo cuajó en dos tandas con la mano derecha con ajuste, temple, mando. Los de pecho fueron colosales. El toro hizo el avión con clase infinita. Pareció evaporarse la profundidad al cambiar de pitón, como si la calidad se hubiera visto mermada tras tanta entrega. El extremeño le pegó naturales sueltos de mucho temple, de muchos quilates, aunque aislados. El final por bajo tuvo dos doblones exquisitos. La estocada en lo alto le otorgó la oreja. La ovación despidió el torrente de calidad del de Domingo Hernández.

El armado y cinqueño cuarto resultó muy deslucido. Midió y embistió siempre a arreones. Sebastián Castella lo paró fácil. Fue igual en varas y banderillas. Chacón expuso en sus pares. La faena de muleta, brindada al rey Juan Carlos, fue un trasteo sin transmisión en el que el garcigrande se volvió bruto e incómodo. Castella no se dio mucha coba y mató con un bajonazo infame. Pitos.

El quinto resultó abanto de salida. Derribó en el primer encuentro en el caballo de Francisco Javier Sánchez, que después picó arriba en un largo puyazo. Buena lidia de Rafael González. Después resultó deslucido, echó la cara alta. Lorenzo se mostró dispuesto. Silencio.

El cinqueño que cerró la corrida de Garcigrande fue hondo y abierto de cara, con las puntas hacia delante. No se definió hasta el tercio final, donde Ginés Marín lo entendió con serenidad. El toro empezó a romper ante la exigencia del extremeño. Por el pitón derecho dibujó una tanda rotunda, asentado, hasta el final. Por el izquierdo se lo pensó más, humilló menos. La entrega la guardaba en el pitón derecho, por donde cuajó otra tanda importante. Con inteligencia se fue a por la espada en el momento exacto. Dio distancia al toro en las bernadinas finales, por donde recuperó la intensidad de la faena. La estocada en lo alto llegó tras un pinchazo. La petición de la oreja fue muy fuerte, el presidente José Magán le negó la oreja injustamente. A modo de anécdota cabe destacar que tuvo tiempo para pensárselo, ya que las mulillas se entretuvieron más de la cuenta. El robo fue tan evidente como meditado. Ginés Marín dio dos vueltas al ruedo tras fuerte petición de oreja.

Madrid. Miércoles 5 de junio de 2019. Feria de San Isidro. Toros de Buenavista (1º, remiendo), Domingo Hernández (3º) y Garcigrande. De desigual presentación. Deslucidos 1º, 4º y 5º. A menos el buen 2º, extraordinario el 3º y manejable el 6º. Sebastián Castella, silencio y pitos; Álvaro Lorenzo, silencio en su lote; y Ginés Marín, oreja y dos vueltas al ruedo tras fuerte petición de oreja. Entrada: Más de tres cuartos. Rafael González saludó tras parear al segundo.

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Gonzalo I. Bienvenida

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