Huesca tuvo la suerte de ser la única plaza de toros que vivió el esperado eclipse del 12 de agosto en pleno tercer festejo de su Feria de la Albahaca. La llegada del eclipse total se produjo en la lidia del quinto. Un momento histórico y mágico en los tendidos de Huesca, al coincidir su lidia con el tan esperado eclipse que sumergió la plaza en la oscuridad. Mientras el público encendía las linternas de sus móviles y observaba el cielo con gafas especiales, Roca Rey cuajó una labor de entrega absoluta que terminó por eclipsar al propio fenómeno astronómico.
El diestro peruano firmó un auténtico faenón tras recibir al astado con una larga en el tercio y cuajar una vibrante serie de rodillas que pusieron la plaza en pie. Aunque la faena fue de una intensidad clamorosa, un pinchazo previo a la estocada redujo el premio a una sola oreja.
