Ida y vuelta. Derecho y revés. Casi todo en la vida tiene billete de retorno. La historia nos convirtió en conquistadores de América, antes habíamos tenido ocho siglos de “colonización” árabe en nuestro propio territorio. Son los flujos. Y Colón que soñaba con encontrar las Indias se tropezó con América, la de Vespucio. Y durante tres siglos protagonizamos una epopeya incluso poco y mal contada. La conquista del Oeste americano por parte de los anglosajones escapados de sus islas es una broma con la labor de aquellos hispanos, y sus huestes, y sus guerreros, y sus frailes, que sembraron el castellano y la religión desde California a la Patagonia.
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 1945
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