En un ataque de pánico decidí dejar de leer. Para ponerme al día o por comenzar a tener evidente complejo de desubicado. Al relance comencé a pensar y por magia me encontré con un reglamento de espectáculos taurinos. El nasioná. Edición de lujo. Y al leerlo me cuestiono: torear es un milagro. Con esa cantidad de artículos y artículos que hablan de cualquier cosa menos del arte de la lidia, concluyo que torear es un milagro español. Muy español, sin que sirva de precedente. Le ponemos a Almodóvar la mitad de esos artículos y en toda su carrera habría rodado un corto muy, muy, muy, pero que muy corto. Que suerte tienen los artistas de las artes que no son el arte de la tauromaquia. Pueden improvisar. Me pregunto qué sería de este espectáculo a nada que esa diarrea de artículos reglamentistas les permitiera ciertas cositas.
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