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17 de octubre de 2019, 7:49:02
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REPORTAJE


Fidelidad a un concepto

Por Guillermo Lorente

Siempre ha existido la tendencia a clasificar a los toreros en función de sus características profesionales; arte, valor, capacidad, técnica… aunque a día de hoy se hace imprescindible aunar mucho de todas ellas para poder funcionar en una profesión tan competitiva. Sin embargo, poseer un rasgo identificativo en la forma de interpretar el toreo, siempre aportará ese valor añadido al torero que le hará más atractivo y, especialmente a la nueva hornada, puede facilitarle el camino. Con distintas trayectorias y situaciones profesionales, David Galván, Varea, Alejandro Marcos y Martín Escudero, son claros ejemplos de jóvenes matadores de toros que poseen un concepto muy personal que les identifica y les avala como toreros, a la espera de que llegue el momento de dar ese salto definitivo en sus carreras que les lleve a ocupar puestos de relevancia en el escalafón.


Los seis años de alternativa de David Galván le convierten en un torero curtido y con un grado de veteranía suficiente para afrontar con garantías un salto cualitativo en su carrera profesional. En la temporada 2018 ha sumado un número de contratos mayor que en la temporada anterior, aunque ha faltado ese golpe en un escenario de repercusión. “Ha sido una temporada con un mayor número de festejos que la anterior, pero ha sido complicada puesto que hubo una tarde muy importante, la de Madrid, en la que no conseguí el triunfo que necesitaba y me vi relegado a torear en plazas de menor importancia”, explica el diestro gaditano, relegado, además, de plazas como El Puerto de Santa María y, especialmente, Algeciras, en una feria, la de este año, con una repercusión mediática máxima por la presencia de José Tomás: “Había argumentos para estar en plazas como Algeciras y El Puerto de Santa María, pero me quedé fuera, aunque lo importante es que, a pesar de todo eso, siempre me he mantenido comprometido y responsabilizado para dar lo mejor de mí mismo”.

David Galván: “En el principio de temporada tuve muy buenas sensaciones, pero después de Madrid, al no conseguir mi objetivo, me quedé tocado moralmente”

Analizando la temporada, Galván asegura: “La temporada la dividiría en dos partes con el punto de inflexión de la tarde de San Isidro. En el principio de temporada tuve muy buenas sensaciones, con mucha ilusión y mucha motivación por llegar a esa corrida de Madrid. En todas las corridas que toreé antes demostré lo que quería conseguir y dónde me quería colocar en la temporada. Esa etapa la llevé con muchísima motivación y un compromiso total en ese objetivo”, añadiendo: “Después de Madrid, al no conseguir mi objetivo, me quedé un poco marcado y tocado moralmente. Sin lugar a dudas, el paso para situarme en otra posición en el toreo pasa por dar un golpe en un sitio importante, pero como no pasó, esa era mi realidad y tenía que asumirla. Creo que el resistir y superar esos momentos difíciles en cada una de las corridas que toreé después me alimentó para madurar interiormente y comprometerme más conmigo mismo. Tienes que mirarte interiormente y saber hacia dónde quieres ir haciéndote tres preguntas muy importantes: quién soy, a dónde quiero ir y qué estoy dispuesto a entregar por ello”.

David Galván es un torero caracterizado -sobre el sustento de una sólida base de valor y capacidad-, por unas formas de excelente expresión artística a las que siempre se ha mantenido fiel. “Tengo claro que toreo para expresar lo que llevo dentro y desarrollar mi personalidad con la máxima expresión posible”, asegura el de San Fernando, añadiendo: “Intento torear con la máxima entrega y ponerle toda la pasión posible y, a partir de ahí, el concepto se desarrolla en base a los cánones que tú siempre te has fijado. Pero es cierto que siempre tienes que tirar de entrega en la plaza, teniendo en cuenta que cada toro es distinto y requiere de una lidia distinta”. Ahondando en su análisis, Galván reflexiona sobre la necesidad de puntuar cada tarde por encima de conceptos: “El torero tiene que saber el momento en el que está profesionalmente y ser todo lo versátil posible. Ya habrá tiempo de depurar más el concepto en una etapa diferente de mi carrera pero, ahora mismo, creo que tengo que ser un torero lo más completo posible y tener una amplia visión de lo que es la profesión y de las lidias a cada tipo de animal para poder triunfar. Al final, es cierto que las sensaciones son la que mandan, pero el resultado es muy importante, sobre todo en los inicios de un torero y, en mi situación, es primordial”, explica el joven matador, que no renuncia a matar cualquier tipo de hierros: “Intento todos los días absorber, ser una esponja y trabajar para que mi tauromaquia crezca y sea lo más completa posible. En base a eso, creo que si uno es capaz de demostrarlo delante de todo tipo de toro, independientemente del hierro que tenga, ahí es donde realmente se crece como torero y como persona”, asegura.

Varea: “Mi concepto es clásico y me cuesta mucho salirme para llegar al público. Los hierros que he matado este año presentan complicaciones que a lo mejor piden salirse de ese concepto”

David Galván ya tiene la mente puesta en la próxima temporada consciente de la necesidad de un triunfo con repercusión que le catapulte a la zona alta del escalafón: “Lo que falta es dar ese golpe en un sitio importante. Yo trabajo todos los días para ello, pero también es cierto que esta es una profesión en la que cada torero tenemos una historia y a cada torero nos llega nuestro momento, pero lo que sí tengo claro es que, mientras que uno esté caminando en esto, toree una o toree cincuenta, tiene que estar con los cinco sentidos puestos en la profesión siendo totalmente responsable, consciente y consecuente con un objetivo, si no es así no tiene sentido. También pienso que el tiempo de Dios no es el tiempo del hombre, así que la paciencia aquí hay que tenerla más acentuada que en otras profesiones”, explica, concluyendo con el deseo de que la próxima temporada sea la de “dar ese paso y ese salto. Que realmente sea la temporada de mi lanzamiento es lo que espero y lo que deseo”.

VAREA, DE VICTORINO A CUADRI

La temporada para Varea ha sido mucho más dura. Sin apoderado y con tan solo dos paseíllos, el castellonense intenta hacer una lectura positiva de la campaña: “Ha sido una temporada un poco dura porque he andado sin apoderado y solo he podido torear en Castellón una corrida de Victorino y en Valencia una de Cuadri”, explica, añadiendo: “No han salido las cosas como tenía en mente, pero creo que sí se ha podido dejar entrever lo que puedo ser, por lo que sigo con ilusión, sin perder la moral y entrenando todos los días porque ahora viene una nueva andadura de cara al año que viene”. Al intentar analizar los motivos de una temporada tan corta, el de Almazora asegura: “Cuando se torea, como cuando no se torea, es culpa de uno. Cuando se torea es porque las cosas se han dado bien y cuando se torea poco, como es mi caso, parte de culpa tendré yo. Sabiendo dónde está el fallo, hay que trabajar para que no vuelva a ocurrir”. Victorino Martín y Cuadri han sido las ganaderías a las que se ha enfrentado Varea esta temporada, una apuesta tan arriesgada como obligada por las circunstancias: “Esta claro que no está uno para pedir lo que quisiera. Me gustaría estar anunciado en los mejores carteles y con las mejores ganaderías que hay actualmente, aunque en todas las ganaderías saltan toros que embisten. Ahora mismo estamos en la situación de acoplarnos a cualquier tipo de ganadería porque todas tienen su importancia”, asevera el castellonense, añadiendo: “Con esas ganaderías no es fácil expresar el toreo que llevo dentro. Mi concepto es clásico y me cuesta mucho salirme de él para llegar al público. Estos hierros presentan complicaciones que a lo mejor hay que salirse un poco de ello para solventarlas, aunque también pesa la falta de bagaje. Creo que ha quedado patente que trabajando deben de salir las cosas que creo que tengo”.


El año para Varea ha sido duro y difícil aunque el castellonense asegura no haber perdido la ilusión en ningún momento: “Este año no ha sido el caso. El año anterior, que sí que tenía un planteamiento de temporada y fui a Madrid, las cosas no salieron y cuesta mucho vestirse de torero sin la mente despejada. Este año he sido consciente de lo que puedo dar, de lo que tengo y, aunque es verdad que no ha habido golpes rotundos, sí que ha habido buenas sensaciones y no he sufrido ese momento de bache mental”. El joven diestro ha cumplido su segunda temporada completa como matador de toros, y en el horizonte se sitúa Madrid como objetivo fundamental: “Madrid siempre es importante para todos, hasta para las figuras. En mi caso podré estar en Madrid y tener un triunfo en esa plaza, no es que me arregle la temporada, pero sí que me ayudaría mucho porque te puede abrir otras puertas, aunque luego hay que seguir puntuando y no vale relajarse”, asegura el de Almazora, para quien los objetivos de cara a la próxima temporada pasan por “empezar en Castellón; quiero estar en San Jorge porque, por circunstancias, no he podido estar aunque creo que me lo he ganado, y cómo no, poder estar en Madrid. Intentaré estar dentro del mayor número de ferias posibles”, concluye.

MARCOS, SANTANDER LE DISFRUTÓ

Alejandro Marcos ha cumplido en 2018 su primera temporada completa como matador de toros, una temporada que, con cuatro corridas de toros lidiadas, le ha servido de rodaje. “La temporada ha sido corta en cuanto a número de festejos pero ha sido amplia en lo artístico y en la evolución que he tenido. Creo que el torear poco me ha hecho aprovechar más cada tarde y centrarme más en cada una de ellas”, asegura el salmantino, añadiendo: “Sabía que, por las circunstancias, no iba a ser una temporada muy extensa pero sí que tenia la esperanza de entrar en la feria de Salamanca y no pudo ser. Es lo único que me ha faltado este año”. La tarde de Santander ha sido la más importante de la temporada para Marcos: “Me quedo con la tarde de Santander, no solo por la tarde en sí, sino porque un mes y diez días antes me había partido un brazo y me tuvieron que operar de una fractura, y el poder llegar a Santander sin haber toreado nada en el campo, y haber podido salir a hombros, me hizo dar un paso muy grande en cuanto a madurez, y me hizo ver lo capaz que soy de superarme y de conseguir aquello que me propongo”, explica el diestro, que recuerda cómo vivió esa tarde: “La viví con emoción, y con la incertidumbre de no saber que pasaría por haber pasado tan poco tiempo de la lesión, pero cuando paré al primer toro, me solté como siempre en esa plaza y disfruté mucho del cariño que, desde antes de la alternativa, ya me habían dado. Recuerdo esa tarde como algo muy emocionante por todo lo que había superado y, porque al final, pude salir a hombros en un sitio donde te lo reconocen”. Santander tiene un significado especial en la carrera profesional de Alejandro Marcos: “De novillero siempre tuve buenas tardes allí, me dieron la alternativa allí, triunfé y me volvieron a repetir. Se agradece que haya todavía sitios donde esa sea la mecánica porque, al final, los que estamos en ese segundo plano, necesitamos de esa apuesta”.

El diestro salmantino reconoce la importancia de tener un rodaje en las primeras temporadas como matador de toros antes de afrontar el salto definitivo en el escalafón: “Así lo veo y así creo que debe ser. Las figuras son figuras porque han hecho todos los méritos para serlo y nosotros tenemos que ocupar ese otro circuito donde se nos den oportunidades para poder llegar donde están ellos”, explica el de La Fuente de San Esteban, añadiendo: “Creo que ese es el momento en el que estoy ahora y, gracias a Dios, este año, de las cuatro corridas que he toreado, en tres he podido salir a hombros. Este tiempo me está viniendo bien para curtirme para cuando pueda dar ese paso de mayor responsabilidad”. Con la ilusión por las nubes, Alejandro Marcos mira con optimismo el horizonte de la próxima temporada: “Creo que estoy preparado porque las corridas de este año me han hecho verlo así. Tengo la ilusión de ir a Madrid a confirmar alternativa con la esperanza de que ese pueda ser el día que me hi

ciera situarme un escaloncito por encima y seguir con la evolución y la ilusión que tengo. Egoístamente deseo acercarme más al toreo que tengo en mi mente, que sé que aún no soy capaz de realizar pero sí sé el que es. Y quiero volver a dar guerra en Salamanca y hacer todo los méritos posibles para que no haya excusas para no ponerme”, concluye.

MARTÍN ESCUDERO, A FUEGO LENTO

La temporada para Martín Escudero, con cuatro corridas lidiadas, tampoco ha sido muy extensa. “Ha sido una temporada muy corta en cuanto a número de festejos, en la que me he sentido un poco más estancado que en años anteriores por muchos motivos”, afirma el diestro, explicando: “Pensaba que iba a ser una temporada en la que iba a torear más e iba a seguir evolucionando y no ha sido el caso porque la situación está muy complicada, pero uno nunca tira la toalla y siempre hay que sacar lo positivo y aprender de todo aquello que sea mejorable”. En ese sentido, el de Galapagar ahonda en su reflexión: “Tanto en el campo durante la preparación y durante el trascurso de la temporada, me quedo con las cosas que me han ayudado a seguir evolucionando, viendo cosas nuevas de cara a los estados de ánimo y a ir conociéndome más a mí mismo”, señala y agrega: “Lo mejorable son aquellas cosas que no han salido y las cosas en las que uno ha fallado, tanto en la lidia de los animales como en la preparación mental, para aprender de ellas y mejorarlas”.


Martín Escudero ha firmado en 2018 su cuarta temporada como matador de toros. No han sido campañas extensas pero están sirviendo al madrileño para rodarse en el escalafón. “El tiempo hace que evolucione, tanto personalmente como profesionalmente, y hace que vea las cosas de otra manera y, aunque he toreado poco, es verdad que lo noto. En todo este tiempo he podido madurar e ir consolidándome poco a poco en mi concepto y en lo que quiero llegar a conseguir”, asegura el diestro.

Como para el resto de toreros en situación similar, Madrid se hace imprescindible para cambiar el rumbo de su carrera: “Sé que es complicado entrar en Madrid. Tienes que dar motivos en otras plazas para llegar allí bien situado, pero necesito ir a Madrid ya como una cuestión personal y poder apostar para que las cosas empiecen a rodar. Madrid es la que te da todo y yo no tengo nada que perder y mucho que ganar”, afirma el de Galapagar, que es otro de esos toreros que se distingue por tener un concepto del toreo de puras formas: “Creo que, independientemente de lo que tengas delante, uno tiene que ser fiel a sí mismo y nunca cambiar”, explica el diestro, añadiendo: “Yo no puedo cambiar mi concepto aunque quisiera, toreo como soy y, si en algún momento intentaste otra forma de expresarme, sentiría que estoy haciendo el ridículo”.

Martín Escudero: “Yo no puedo cambiar mi concepto aunque quisiera, toreo como soy. Si cambiara me sentiría ridículo”

Martín Escudero es un torero que sabe lo que es triunfar con corridas de las denominadas toristas. “Esas ganaderías, por la forma de embestir y por el comportamiento de sus animales, no te dejan expresarte tanto y no tienes tantas probabilidades de triunfar con ellas”, asevera Escudero, a lo que añade: “Sé que la gente le da su importancia pero también es verdad que el público que va ver ese tipo de corridas de toros está muy contrastado y, en su mayoría, va a ver más al animal que al torero. A mí me sirve para medirme a mí mismo, para sacar lo mejor de mí y superar todas las adversidades”.

A la pregunta de qué es lo que hace falta para dar el salto definitivo, el madrileño responde: “Eso es algo que me ronda la cabeza constantemente, porque entreno y me sacrifico por lo que quiero conseguir teniendo el objetivo muy claro, y es verdad que nunca termina de llegar, nunca terminas de ver la recompensa”, a lo que añade: “Supongo que todo llega con lucha, constancia y resilencia para superar las cosas, y el rodaje que estoy teniendo me va a servir mucho para cuando pueda dar ese salto”. Los objetivos de cara a la próxima temporada para Martín Escudero pasan por “lo primero es prepararme como si fuese amatar treinta corridas o más. De cara a la temporada en sí, mi planteamiento pasa por ir a Madrid si la empresa nos escucha. Quiero ir a Madrid y después lo que salga. Es cierto que ahora mismo no tengo nada, pero supongo que irán saliendo cosas poco a poco”, concluye.

Trabajo de despachos

El devenir de estos toreros depende fundamentalmente de lo realizado en el ruedo, pero también de lo peleado en los despachos por empresarios, matadores retirados o -en el peor de los casos- por autogestión. Alejandro Marcos daba por concluida su relación profesional con el que había sido su apoderado, Jorge Manrique, a principios del mes de octubre. “Estoy justo en la época de buscar una opción u otra, pero tampoco tengo prisa y creo que se hará esperar”, afirma el diestro salmantino, añadiendo: “Siempre hay contactos y hablas con alguien, pero lo cierto es que, a día de hoy, no hay nada avanzado, es pronto”. Jorge Manrique se hará cargo a partir de ahora de la carrera profesional de Varea tras un año de lucha en solitario. “Este año he estado sin apoderado y es una frustración tener que llamar a los sitios, que te den largas y no ser bien atendido. Es fundamental tener una persona al lado que se encargue de esas cosas y yo centrarme en mis entrenamientos”, asegura el castellonense, añadiendo: “Jorge Manrique es un torero que conoce el sistema, conoce mi situación, sabe hablar y está bien visto. Es un hombre serio y luchador que ha mostrado mucha ilusión. Creo que es el hombre ideal para mí, para mi mente y mi tranquilidad”. Por su parte, David Galván rompió la relación profesional que mantenía con Ángel Lillo desde principios de temporada en el mes de mayo, siendo José Antonio Ortega quien se ha mantenido al frente de la gestión de su carrera en solitario desde entonces. “A día de hoy no tengo nada resuelto, pero estamos en ello y espero que en los próximos días se vayan solucionando las cosas. Lo importante es uno mismo, si uno mismo no da argumentos en la plaza y no lo tiene claro, lo demás pasa a un segundo plano”, asegura Galván. Finalmente, Martín Escudero continuará bajo la dirección del equipo formado por Carlos de la Rosa, Daniel Herrero y Miguel Ángel González. “Es un equipo joven que intenta hacer las cosas lo mejor posible y estoy muy contento con la forma en la que están gestionando las cosas. Ojalá que todo empiece a rodar”, asegura el de Galapagar.

Fotos: J. ARROYO, SCP, ARJONA Y A. DE ISIDRO

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