Aplausos
17 de octubre de 2019, 7:18:14
Noticias

FERIA DE JULIO


Paco Ureña y Valencia continúan su idilio

Puerta grande para el murciano, que paseó una oreja de cada toro de su lote en un festejo en el que, con buenos toros de Algarra, Castella también tocó pelo y Perera perdió premio con la espada

Por Ángel Berlanga


Fotos: TEMPLAÍTO

Paco Ureña ha abierto la puerta grande de Valencia en el último festejo de la Feria de Julio, celebrado este domingo. El murciano ha paseado una oreja de cada toro de su lote en una tarde en la que, ante una buena corrida de Luis Algarra, Castella también ha tocado pelo y si no lo ha hecho también Perera ha sido únicamente por fallar con la espada en sus dos turnos.

Bramó la plaza con los lances a pies juntos, las dos medias y la revolera con que saludó Ureña al buen tercero. El toro peleó con buen estilo en el caballo y el murciano, tras sonar en su honor la clásica diana floreada y brindar al público, se dobló en los primeros compases de un trasteo de enorme conexión con el público. El de Lorca, además de torear con desgarro y pureza, llenó la escena y cuidó con torería las entradas y salidas de la cara del toro. Una serie despatarrada sobre la mano derecha y otra de naturales, de uno en uno, dando al toro un tiempecito clave entre pase y pase, fueron el cenit de su emotiva labor. Con la plaza puesta en pie, rendida a la verdad de Ureña y a la banda de música -que instrumentó el pasodoble Concha Flamenca- se fue a por la espada y, tras un pinchazo, dejó una estocada corta -entrando el acero en dos tiempos- saliendo el toro del encuentro muerto sin puntilla. La oreja paseada fue de ley.

El sexto, menos rematado que sus hermanos, fue protestado de salida. También en el primer tercio, en el que flojeó. Luego, en la muleta, dijo poco por no decir nada. A pesar de ello Ureña, en un ejercicio de fe, trató de meterlo en la muleta. No se dio nunca por vencido el murciano, que, como sepultó el acero en la suerte suprema al primer viaje, fue premiado por el público con la oreja que le abrió la puerta grande.

CASTELLA PUNTÚA

Castella aprovechó la movilidad y nobleza del cuarto, cuya muerte brindó al público. El de Algarra, que pasó sin emplearse en los primeros tercios, fue a más en el último y respondió mejor cuanto más le exigió el torero de Beziers. La labor, basada en la mano derecha, cogió temperatura con el galo ligando los pases en un palmo de terreno. Los compases finales, metido entre los pitones, terminaron de caldear el ambiente. Un desplante en los medios tirando la muleta y media estocada efectiva dieron paso a la concesión del trofeo.

Al primero le faltó entrega. Tomó los engaños defendiéndose y su condición dificultó que Castella lograra el temple. La labor del francés no pasó de voluntariosa. Fue silenciado tras matar de pinchazo, estocada y descabello.

BIEN PERERA, SIN ESPADA

El segundo se partió la mano izquierda en el tercio de varas y fue devuelto a los corrales. Perera corrió turno y salió el previsto inicialmente como quinto. Toro burraco de pelo, guapo y bueno. Empujó de bravo en varas y el extremeño, percatado del notable comportamiento del toro, brindó al público. Aprovechó la calidad del de Algarra en series por ambas manos en las que hubo encaje y gobierno de la embestida. Bajó la mano y alargó las boyantes acometidas con temple e invisible pero fundamental técnica. Concluyó con manoletinas y frustró su labor con la espada. Aunque se dolió notablemente del pisotón que sufrió mientras toreaba al natural, optó por no pasar a la enfermería.

Perera emborronó con tres pinchazos su gran faena al quinto. El toro, bien picado por Ignacio Rodríguez, peleó con bravura en varas. Con los palos, Curro Javier puso la plaza en pie antes de que Miguel Ángel hincara las dos rodillas en tierra y diese para abrir boca una estupenda serie de derechazos. Recuperada la vertical, Perera saboreó la enorme calidad, nobleza y bondad del toro de Algarra. Hubo muletazos profundos y despaciosos por ambos pitones, pero dos series, una por cada mano, fueron especialmente redondas. Las luquecinas finales abrocharon la obra y con la tizona cambió el triunfo por una calurosa ovación. El animal acabó siendo premiado con una excesiva vuelta al ruedo. Se dividieron las opiniones ante la decisión del palco.

Valencia. Domingo 28 de julio de 2019. Feria de Julio. Toros de Luis Algarra, bien presentados salvo el sexto -de menos remate- y de notable juego excepto 1º y 6º, más deslucidos. El 2º fue devuelto a los corrales tras partirse una mano, corriéndose turno. El sobrero -lidiado en quinto lugar-, de nombre Holgado, nº 26, negro mulato, de 565 kilos y nacido en 11/14, fue premiado con la vuelta al ruedo. Sebastián Castella, silencio y oreja tras aviso; Miguel Ángel Perera, ovación con saludos y ovación con saludos tras dos avisos; Paco Ureña, oreja y oreja. Entrada: Más de dos tercios. Saludaron Rafael Viotti tras parear al primero y Curro Javier tras banderillear al quinto.

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