Aplausos
18 de febrero de 2020, 14:30:37
Reportajes

CONFIDENCIAS DE INVIERNO Y CHIMENEA, CON JOSÉ LUIS BENLLOCH


Ricardo Gallardo: “La autoridad te dice falta de trapío y a correr, sin que tengan clara siquiera esa idea”

Entramos en la sacristía de unas cuantas seos que en el mundo del bravo tienen rango poco menos que de catedralicias: hablamos con José Luis Lozano, Ricardo Gallardo y Pablo del Río

Por José Luis Benlloch

El invierno es tiempo de trabajo y reflexión en el campo. Se apagaron los focos de la temporada y hay que comenzar a procesar los resultados. Hay que seguir trabajando y sobre todo soñar. En el campo o se sueña o se hace especialmente difícil mantener el rumbo. No se puede obviar que es el tercio más sacrificado de la tauromaquia, entre otros varios motivos porque, como insiste José Luis Lozano y respaldan sus compañeros, es el único en el que incluso en tiempo de crisis no puedes interrumpir la inversión. Las vacas siguen comiendo y no digamos ya los toros sobre los que la sombra de la tablilla de los kilos amenaza con los más desabridos desenlaces. Pues de eso exactamente, de esperanzas, de una economía de resistencia, del intervencionismo administrativo que nace en el desconocimiento, cuando no de la desconsideración, y que tanto ahoga, qué digo ahoga, asfixia, y en ese aspecto pongan las excepciones que quieran que nunca podrán ser muchas y de otras reivindicaciones del sector trata este reportaje.

Todos sabemos, a poco que se conozca el campo, que más que intervenido está colonizado. Le mandan desde la metrópoli, esa es la distancia conceptual, y lo exprimen desde la misma metrópoli. Papeles y más papeles hasta el mismísimo ahogo. Eso en los despachos de las altas instancias, que luego llega el momento de la verdad, llegan a la plaza y no mejora nada. Qué pocas veces se les valora con propiedad, cuántas veces les convierten en pararrayos de la impericia torera, en el mal de todos los males, ya saben lo mucho que pesa en el toreo la nostalgia resumida en una frase ¡aquello sí eran toros! o aquella otra tan recurrente y actual de ¡se ha parado el toro! Sin preguntarse por qué o a cuenta de qué se ha parado. Es evidente que contra todo eso solo se puede oponer ilusión, vocación, tradición, lealtad familiar e incluso ansiedad social, todavía viste ser ganadero de bravo, y ninguna de esas ideas forman parte de los balances de cuentas.

Para hablar de todo eso, de los sueños, del intervencionismo, del desconocimiento y del desinterés oficial, de las reivindicaciones, de aspiraciones también… hemos improvisado esta especie de cocina virtual, la sala donde los ganaderos hablan en confianza y abren sus corazones, en otros tiempos se le denominaba la sacristía, pues eso, vamos a entrar en la sacristía de unas cuantas seos que en el mundo del bravo tienen rango poco menos que de catedralicias. No pueden ser todas pero las elegidas tienen peso y ascendencia: José Luis Lozano, Ricardo Gallardo, Pablo del Río… habrá más, no han coincidido en el espacio ni el tiempo para este trabajo, pero sí han permitido la licencia periodística de enlazar sus respuestas.


Al fondo los Montes de Toledo. Desde el salón de El Cortijillo se avistan los cercados de los toros. Todo en orden. José Luis, el menor de los Lozano, vuelve de darles una vuelta. Es tarea tan necesaria como relajante. Hace buena tarde. Un césped bien cuidado y varios ejemplares de manzanos, higueras, encinas y olivos conforman un jardín que apostó claramente por lo propio en oposición a las modas de los árboles exóticos. El resultado es excelente, genera distinción y proximidad. El entorno de la casa, pura delicia, invita a pasear.

Hablar del tiempo en el campo no es cuestión baladí ni escape ante una situación de engorro, todo lo contrario, el tiempo en el campo es vida y es motor, la salsa que todo lo condiciona y por esta vez no se imponen las quejas. Por esta vez…

-Aquí -habla José Luis Lozano- el otoño ha sido muy bueno. Ha habido temperaturas suaves, está lloviendo, hay pasto… el año es bueno.

Trasladada la pregunta a Gallardo, asegura por su parte que en la Baja Andalucía el tiempo es menos problema: “Los inviernos no son duros. Eso se nota en el pelo de los toros, aquí lo tienen fino prácticamente todo el año, a diferencia de otras zonas en las que como autodefensa se les ponen largos y duros. Lo que por aquí sí puede hacer daño a las crías o influir en que los toros se te vengan un poco abajo, es que en octubre llueva muchísimo, pero los dos últimos años no ha pasado”.

José Luis Lozano: “El trato a los ganaderos es lamentable. Incluso en algo tan sencillo como la ubicación en el callejón. Si vas es porque quieren hacerte un favor, pero no están obligados. Y en los reconocimientos, lo mismo. Si hay un presidente más o menos cortés departe contigo, pero los hay que no te dan ni los buenos días, te juzgan sin escucharte. Parece que estemos bajo sospecha”

-Es evidente que no es fácil que llueva a gusto de todos. Si no llueve, malo, y si llueve muchísimo…

-Hombre, si te coge una noche de lluvias de esas de octubre de setenta u ochenta litros puede que hasta el agua se te lleve, arrastre, los becerros recién paridos. Y por otro lado se enfangan los cercados y los toros lo acusan. Y si seguimos hablando de la influencia del tiempo está el levante…

-¿Qué ocurre con el levante?

-Que pone a los toros como locos y llegan las peleas.

-¿Todo eso, supongo, acaba influyendo en el bolsillo?

-Si la otoñada es buena, cuando llega diciembre las vacas están comiendo del campo y si la otoñada no existe, como ha ocurrido este año, la primera roía la vamos a perder, cuando las vacas tengan verde será enero o febrero. Hasta entonces no van a probar más que el saco y eso sí toca al bolsillo como dices.

Pablo del Río, por su parte asegura que en la finca de Guadalix el invierno está siendo duro y que le preocupa fundamentalmente por los efectos de los cambios de alimentación que provoca la falta de hierba, “porque los forrajes secos no tienen las mismas propiedades”, motivo por el cual le hizo especialmente feliz las lluvias de los últimos días.

Hemos comenzado el reportaje por José Luis Lozano. Hablemos del momento, de la coyuntura que dicen los tecnócratas, le propongo.

-En términos generales la ganadería está en un momento extraordinario. Ha necesitado de un gran esfuerzo pero se ha conseguido que los toros embistan mucho e incluso en las plazas de primera, en las que es mucho más difícil que lo hagan. En ese aspecto no se puede estar más optimista de lo que se está. Otra cosa…

-La coletilla ha generado expectación. ¿Otra cosa decías…?

-Otra cosa es la economía del toreo en general, no es nada buena con una particularidad, que a diferencia del resto de los componentes del toreo que no tienen gastos si no actúan o no organizan, el ganadero sí los tiene, gastos diarios todo el año que le convierte en el gran sacrificado de esta historia. Lo que pasa es que hay mucha afición, hay ganaderos muy buenos y hay, como decía un ganadero amigo de Colombia, muchos sufridores dispuestos.

“Al semental viejo si ha llegado hasta allí es porque es bueno y a ese hay que cuidarlo como oro en paño, al joven hay que seguirle y si da resultados… has dado con la mina”

-¿Y para Alcurrucén cómo fue?

-Bien. Alcurrucén de veinte años para acá mantiene un nivel alto, la variación está en cómo embistan en las plazas de primera o con las figuras. El año pasado se lidió en Talavera una corrida grande que salió extraordinaria. ¿Qué pasa?… que si se hubiese lidiado en Bilbao, pongo por caso, hubiese lucido mucho más y el ambiente sería mucho mejor. Fue una gran corrida.

-Pero a lo mejor no se hubiese podido lidiar en Bilbao, por el trapío que todo lo condiciona.

-Esa sí se hubiese podido lidiar en Bilbao, al menos varios toros, seguro. Lo importante a final de año es mantener la regularidad porque la vida de los sementales no es muy larga y tienes que ir cambiándolos y un semental te puede hacer una ganadería o te la estropea.

-¿Tú eres partidario de los sementales jóvenes?

-Todo el mundo tiene sementales jóvenes, es ley de vida. Nosotros hemos tenido algunos toros que según han ido envejeciendo han ido bajando el rendimiento, pero también los hemos tenido al contrario, que con los años han ido a más. De la experiencia concluimos que no hay reglas fijas.

-¿Entonces?

-Eso se trata de compensar con observación. Si ves que alguno baja le reduces las vacas y ayudas a los que van a más. La clave está en los jóvenes teniendo en cuenta que hay que estar renovando constantemente. Al viejo, si ha llegado hasta allí es porque es bueno y a ese hay que cuidarlo como oro en paño, al joven hay que seguirle y si da resultados has dado con la mina.

Para el año que viene tiene las ilusiones en tres o cuatro sementales nuevos que en vacas dieron bien, en erales dieron muy bien y ahora falta ver cómo dan los cuatreños.

-La ilusión del ganadero tiene que ser constante, como no la tengas, como decaigas estás jodido. Hay que pensar que el semental nuevo que viene es mejor que los anteriores. Para que la llama esté encendida esa ilusión no la puedes perder.

El juego de las eralas, incluso de los erales que se toreen, es un buen indicativo de cómo puede salir la camada de cuatreños dos años después, pero no asegura nada, al punto que en todas las ganaderías hay tantas decepciones como sorpresas gratas. José Luis en la tertulia de sobremesa apunta ejemplos en varios sentidos.

-Recuerdo un toro que no daba bien con las becerras, más bien al contrario, pero tuvimos la suerte de no quitarlo porque empezamos a lidiarle los erales y luego los utreros y salían extraordinarios. Manchego se llamaba. De la misma forma ha habido sementales que daban vacas muy buenas y luego los toros no pasaron de la discreción. Rompecalles fue uno de esos. Lo quitamos, claro.

-Con ese nombre estaba predestinado.

-Bueno, las calles son una buena salida.

Vayas por donde vayas las voces del campo suenan a queja. Algo o mucho no se ajusta a la conveniencia general. Hablando desde el punto de vista ganadero José Luis apunta al reglamento.

-Si pudiéramos hacer un reglamento como el francés sería lo ideal, evitaría muchos disgustos y muchos inconvenientes. Además, ahora tenemos no sé cuantos reglamentos en España, no hay quien se entienda. La fecha de nacimiento que determina el poderlos lidiar cambia de un lado a otro y casi de una temporada a otra. En un lado se rigen por el mes, en otro por el día, llegaremos a tener que especificar la hora. Y cada día hay más normativas. El sistema francés es el ideal. Las comisiones o el empresario ven la corrida en el campo, la aprueban, la compran y ya está. No hay tantos papeleos ni tantas vainas y no les va mal.

“El sistema francés es el ideal. Las comisiones o el empresario ven la corrida en el campo, la aprueban, la compran y ya está. No hay tantos papeleos ni tantas vainas como aquí y no les va mal”

-¿Y la burocracia? ¿Qué me dices de la burocracia?

-Eso es la leche. Traer una vaca de Extremadura a la Mancha necesita más papeles que para traerla de Canadá y fíjate la diferencia que hay entre una región y otra, ninguna. Y siendo además de la misma ganadería lo tendría que simplificar todo, pero no.

-Papeles innecesarios.

-Totalmente, como el noventa por ciento de la burocracia que tenemos. La burocracia hunde países, tantos funcionarios, tanta necesidad de justificarla…

Hablemos de las puyas. Hay una queja general. Demasiado dañina, se asegura. Las nuevas tecnologías utilizadas en el vaciado las hace muy cortantes y en consecuencia…

-Lo que sí sé es que con un puyazo los toros sangran como nunca. Es tremendo. Ante la sorpresa de aquella sangría te dices, pues tampoco le han pegado tanto, pero la realidad es la que es, que se paran un momento y hacen un charco de sangre. No hace tanto, que la sangre les llegase a la pezuña era una referencia de mucho castigo, ahora, ya te digo, hacen charcos. Eso tiene que ser la puya. Antes, cuando la arandela, le metían la puya hasta la etiqueta, tanto que los picadores tenían que disimular para que no viesen lo que le había metido, era como media espada y no sangraban, diría que no lo acusaban. Los veterinarios lo pueden comprobar en el matadero, esos cortes no los tenían antes, en realidad lo han comprobado y te lo confirman.

-José Luis, en cualquier caso tengo la sensación de que no es un tema que te preocupe mucho.

-Hombre, sí me preocupa pero el que influye es el matador, él es quien decide que le peguen más o le peguen menos. Él es quien maneja la lidia en varas. Si lo quieren crudo… lo pueden tener crudo. Eso no quita para que se diga que la puya de ahora corta como no ha cortado la de otras épocas.

-¿Habría que cambiarla?

-No es un tema prioritario. Se ha discutido muchas veces, se han buscado acuerdos, se ha cambiado muchas veces… La última vez en el reglamento de Corcuera. Y lo que comentábamos, el toro se queda más picado o menos según lo que decida el matador. Todos sabemos cuándo un torero le quiere pegar más a un toro o le quiere pegar menos, lo dispuesto que viene o lo contrario.

-¿Qué opinión tienes de los presidentes y de los reconocimientos?

-¡Uf, madre mía! En la misma plaza te encuentras con unos cambios incomprensibles. Antiguamente te decías este toro es de Madrid, este de Sevilla, este de Valencia… y los veedores o los ganaderos se equivocaban poco o no se equivocaban. Ahora mismo llegas a cualquier plaza y te llevas unas sorpresas impensables, a unos les gusta que cierren la cara a otros que la abran, no se sabe…

“Con la puya actual los toros sangran como nunca. Es tremendo, pero cambiarla no es prioritario. El toro se queda más picado o menos según lo que decida el matador. Todos sabemos cuando un torero le quiere pegar más o le quiere pegar menos. Si lo quiere crudo, lo tiene…”

-¿Y el trato, la consideración que os dispensan?

-El trato a los ganaderos en todos los aspectos es lamentable. Por ejemplo, en algo tan sencillo como la ubicación en el callejón. Tú llegas a América y está el palco de los ganaderos o el burladero, en cambio en Sevilla o en Madrid no tienes sitio, en realidad en ninguna parte de España. Si vas al callejón es porque quieren hacerte un favor, pero no están obligados. Tienen burladero los políticos, media plaza por cierto, lo tienen los apoderados, los empresarios, los mulilleros, los mayorales… todos menos los ganaderos. Y así en todo, la consideración hacia nosotros es lamentable. Y en los reconocimientos, lo mismo.

-En ese momento con más trascendencia.

-Si hay un presidente más o menos cortés y quiere, habla o departe contigo, pero los hay que no te dan ni los buenos días, te juzgan sin escucharte. Parece que estemos bajo sospecha constante.

-¿Serías partidario de una acción conjunta de los ganaderos?

-Si hubiese buena intención y sentido común sí sería partidario. Con coherencia, claro.

-¿Alguna vez hubo mala intención?

-No hubo ni intención.

RICARDO GALLARDO

Ricardo Gallardo vuelve de ver los toros. La estampa tiene su aquel. Un caballo cruzado de árabe cogido del diestro, sombrero de ala ancha y el contraste de un chaleco de marca le actualiza la imagen, en realidad nada premeditado pero chocante. En la mano libre una libretilla mínima repleta de números y combinaciones que sitúan el ascendiente y los comportamientos de los ascendientes y de los ascendientes de los ascendientes de toda la camada de los toros de saca. No importaría que la perdiese. En realidad se acuerda de todo y además no lo entendería nadie. Viene concentrado en sus cábalas. Sabe en qué cercado de los muchos cercados de Los Romerales está cada uno de los cien toros de la camada. Si le preguntas por la última temporada es posible hasta que le arranques una sonrisa.

-Bien ha ido. Buen año, extraordinario.

-¿El mejor de todos?

-El más parejo.

-¿Parejo?

-Quiero decir que quitando de la novillada de Madrid, la de San Isidro, de todos los otros festejos salí de unos contentísimo y de otros satisfecho.

-¿La mejor?

-Yo pondría Nimes y Sevilla, también Valencia. Ese sería el podio de un excelente año.

Ricardo Gallardo: “En Fuente Ymbro hay tres sementales nuevos que van a ser importantes. Uno de ellos, el 74 Jupío, que se lo tenía prestado en El Parralejo, ya tiene un indultado y además le han sacado un semental. Yo espero mucho de esa línea. Luego hay un 39 Espléndido y un 194 Observador que dan mucha clase”

Asegura que la esperanza es que el año que viene por estas fechas pueda estar contestándome lo mismo que este, que para eso trabajan en Fuente Ymbro. “No debería cambiar mucho”, apunta…

-No, porque tenemos las mismas vacas y los mismos sementales, aunque después puede pasar lo que nadie sabemos explicar, que esos mismos sementales liguen más o menos o que haya más o menos suerte o que salgan en esta plaza o en aquella otra y cambie las sensaciones, todo influye.

Cuando le pregunto por alguna esperanza, alguna singularidad para el año nuevo, algo que espere con ilusión y le haga soñar se va a la libreta ininteligible, la que solo entiende él y lanza una andanada de tres nombres con los antecedentes de sus ascendientes...

-Hay tres sementales nuevos que por lo que le hemos visto hasta ahora van a ser importantes. Uno de ellos, el 74 Jupío, hermano de padre y madre del anterior Jupío, que se lo tenía prestado en El Parralejo y este año ya le hemos visto toros muy buenos. Fíjate que tiene un indultado y además le han sacado un semental… Y lo que yo ya le he visto en casa de utreros es extraordinario. Yo espero mucho de esa línea. Luego hay un 39 Espléndido al que hemos visto cosas muy buenas de novillo y un 194 Observador al que también le hemos lidiado utreros, en los que tengo puestas muchas ilusiones.

Hablamos de los buenos momentos de los sementales. De lo poco que parece que duren cuando dan bien.

-Yo nunca creí la teoría de la degeneración, pero me he ido convenciendo que con la edad llega ese bajón. Los sementales duran trece catorce años y he comprobado que en los dos últimos dan un bajón. Lo he podido comprobar incluso con sementales estrella, así que a los doce años los quito.

“¿Que qué cambiaría del reglamento?... Quitaría la tablilla de los kilos. Tapa a los que no quieren o no saben ver el toro por sus hechuras. Por otra parte, no entiendo que si un toro según el reglamento es apto con 460 kilos lo echen para atrás como sucede muchas veces”

-Junto a los sueños que deben acompañar a todo ganadero, junto a la esperanza de ver los frutos de Jupío, Observador… habrá algo que te quite el sueño…

-Nada en particular. Nada más allá de lo imprevisible que tiene la selección del bravo.

-Muchos ganaderos se quejan del reglamento, de la falta de libertad con la que os topáis. ¿Qué le cambiarias al reglamento?

-Más que cambiar le quitaría la tablilla de los kilos.

-¿Tanto condiciona?

-Muchísimo. Además tapa a los que no quieren o no saben ver el toro por sus hechuras. Por otra parte no entiendo que si un toro según el reglamento es apto con 460 kilos lo echen para atrás como sucede muchas veces.

“Si se hiciesen las cosas como establece el reglamento no habría que cambiarlo. No se puede aprobar un toro cojo ni un toro con un defecto o sin rematar… Eso lo dice el reglamento y es correcto, pero al final todo lo hacen depender de valoraciones muy personales. Te dicen: falta de trapío y a correr, sin que la idea del trapío la tengan clara o se entienda”

-Te dirán que le falta trapío.

-Que sean más claros, que digan lo que le falta porque trapío son muchas cosas.

-¿Piensas entonces que habría que cambiar el reglamento de los reconocimientos tal y como se contempla ahora?

-Si se hiciesen como establece el reglamento no habría que cambiarlo. No se puede aprobar un toro cojo ni un toro con un defecto, de la misma forma que un toro aunque tenga los kilos no debe lidiarse si no está rematado, porque puede tener seiscientos kilos y no estar rematado o no tener presencia. Eso lo dice el reglamento y es correcto, pero al final todo lo hacen depender de valoraciones muy personales. Te dicen falta de trapío y a correr, sin que la idea del trapío la tengan clara o se entienda.

-De esa manera toca sufrir en los reconocimientos. A veces se os ve a las doce de la mañana como si fueseis al dentista.

-Y a veces comienza incluso antes. Yo lo padezco o lo disfruto según cómo vaya la cosa, pero sí te digo que los problemas siempre los encontramos, todos, en las mismas plazas y eso es sintomático. Habría que preguntarse por qué.

-Todos tus compañeros, además se quejan de un exceso de burocracia.

-Es terrible. Eso conlleva una cantidad de gastos y un exceso de manejo del toro tremendo. Se debería simplificar. Se obliga a tareas repetitivas e innecesarias.

-Otra coincidencia, la economía es la cruz.

-Y tanto. Si en lo que se entiende como la Champions del toro con que no te cueste dinero te puedes dar por contento, imagina. Yo no sé cómo muchas ganaderías pueden subsistir. Tienen todo el mérito del mundo. Yo me muevo en el mercado donde más se pagan las corridas de toros y no digo que me cueste pero que en el momento en que me descuido la economía me enseña los dientes, seguro.

“¿Si me parece justo que un grupo reducido de ganaderías ocupen prácticamente todas las ferias importantes?... A lo mejor sería injusto que no fuese así. Si son las ganaderías que más embisten será justo”

-¿Te parece justo que un grupo reducido de ganaderías ocupen prácticamente todas las ferias importantes?

-No sé… pero a lo mejor sería injusto que no fuese así. Si son las ganaderías que más embisten será justo. Y si lo dicen por el encaste Domecq te diré que recientemente en las valoraciones que se hacen para conceder el Hierro de Oro las cinco primeras clasificadas eran de ese encaste. Y con ese premio se está premiando el comportamiento de todo el año.

-Ya.

-Y lo que tampoco es justo es que quiten de algunas ferias ganaderías que están embistiendo con el argumento de que no sean todas del mismo encaste y pongan otras que tienen menos méritos para estar ahí.

PABLO DEL RÍO

Pablo del Río ha asumido en esta charla la representación de su señor padre, que estos días estaba acabando de despachar un problema de salud. “Ya está mucho mejor”, anuncia, noticia de la que nos alegramos enormemente.

-Nuestra temporada ha sido muy satisfactoria. Hemos lidiado en los cinco grandes puertos con grandísimos éxitos y la tónica general en otras plazas ha sido de mucho nivel. Estamos muy contentos.

-El toro Ruiseñor de Bilbao y el toro Jilguero, indultado en Badajoz, quizás sean los nombres propios que más se quedaron en la memoria. De este me decías que ha sido el más bravo de todos los de la casa.

-Y lo mantengo. Siendo obediente y teniendo clase, la manera tan fuerte de apretar y de querer coger todo lo que se le ponía por delante, su ir a más desde el tercio de varas hasta el final, sobrecogía. ¡Y no se acababa nunca! Pero es que a la vez se le veía dominado, dentro de la muleta, que es lo más complicado de este tipo de toros. Era una bravura desbordante que cuando llegaba al dominio del torero se reducía.

Pablo del Río: “Un toro tiene más documentación que un hombre. Nosotros hemos aumentado la nómina en nuestra ganadería con tres personas por dos temas, las fundas y la burocracia a la que nos obligan. Todo ello sin dejarte ser responsable de tus propios actos”

-¿Tan bravo como para preocupar a los toreros?

-Te diré que varios toreros que no estaban en la corrida nos llamaron esa noche por lo que les habían contado, lo importante que había sido.

-¿Y los que se pusieron delante?

-También. De hecho Ferrera poco después apostó por nosotros en la tarde de los seis toros de Madrid y para eso influyó mucho el comportamiento de Jilguero.

-¿Igual dicen que es demasiada bravura?

-No lo es. Lo importante es la bravura y la bravura se debe conservar. Si luego es demasiado lo dirá el tiempo, lo preocupante sería no tenerla.

Jilguero está con un lote de nada menos que cuarenta vacas, detalle que viene a confirmar la ilusión que hay puesta en él, sobre todo porque asegura que hasta ahora todos los toros indultados en la casa han transmitido justamente las virtudes por las que destacaron y pone como ejemplo la movilidad del toro de Ponce en Nimes, igual que el toro de Dax... Y me comenta que Jilguero es hijo de otro indultado por Juan Bautista y hermano de otro de puerta grande de Madrid…

-Si ahora conseguimos que Jilguero transmita sus cualidades, imagina.

-Cuando hablamos de toros bravos de tu casa me acuerdo del Forajido de Castella en Valencia.

-Este tuvo más clase, más entrega. Aquel tuvo una bravura más desnuda, un poco ruda.

“Jilguero, el indultado en Badajoz, ha sido el más bravo de todos los de la casa. Siendo obediente y teniendo clase, la manera tan fuerte de apretar y de querer coger todo lo que se le ponía por delante, sobrecogía”

A la espera de Jilguero, para este año las miradas están puestas en otros dos sementales nuevos.

-Al 47 Volteado le hemos toreado en casa tres utreros y unas cuantas becerras con mucha nota y tenemos la sensación de que puede ser un toro importante. Y hay otro que descubrimos el año pasado en las novilladas, el 23 Manisero, que fue el de los triunfos de Valdilecha y Algemesí, que nos tiene muy ilusionados. Proviene de una rama de Jandilla que no teníamos potenciada y trae un tipo de embestida distinta a la nuestra.

-Explícame.

-La embestida de casa es más de riñones y la de este es más de lo que ahora dicen gatear, que quiere significar que siguen la muleta con el tren delantero.

Su desacuerdo con la reglamentación actual se centra en las puyas y en los caballos que se utilizan.

-Hay que revisarlo. El modelo francés, en lo que se refiere a ambas cuestiones está beneficiando mucho al espectáculo en esa zona. En Sevilla, donde la puya es más chica, lo mismo. Su feria da unos niveles de mejora respecto a otras importantes destacado. En cualquier caso, cuando el toro aprieta da igual el tipo de puya que se utilice. El año pasado un toro indultado en Nimes, con la puya francesa por tanto, se nos murió meses después por los desgarros que tenía. Cuando aprietan da igual, pero en general, tal y como se hace la suerte ahora, es normal que los toros acaben acusando tanto sangrado. Y otra…

“El 23 Manisero nos tiene muy ilusionados. Proviene de una rama de Jandilla que no teníamos potenciada y trae un tipo de embestida distinta a la embestida de casa, que es más de riñones. La de este es más de lo que ahora dicen gatear, que quiere decir que siguen la muleta con el tren delantero”

-¿Cuál?

-Nuestros veterinarios han hecho un seguimiento de los toros que lidiamos y a un cinco por ciento, que es un porcentaje alto, les hemos detectado fracturas en el cráneo que achacamos a los chocazos con los caballos, con los estribos. No cabe otra. Esas cosas hay que corregirlas. No estoy contra el tercio de varas, al contrario, estoy por potenciarlo, es muy bonito y completaríamos la lidia, pero debe mejorarse.

-Con tus compañeros hemos hablado de la burocracia. A todos les parece excesiva e innecesaria.

-Es que tiene más documentación un animal que una persona. Nosotros hemos aumentado el personal en nuestra ganadería con tres personas por dos temas, las fundas y la burocracia a la que nos obligan. Todo ello sin dejarte ser responsable de tus propios actos. Nos deberían dejar un poco de libertad. No entienden que el manejo del bravo no tiene nada que ver con el manso. Es un seguimiento abrumador, casi personalizado. Todos los años hay inspecciones, cuando la diferencia de animales de un año para otro es mínima.

“Hay que revisar el tema de las puyas. El modelo francés está beneficiando mucho al espectáculo. En Sevilla, donde la puya es más chica, lo mismo. Su feria da unos niveles destacados de mejora respecto a otras ferias importantes”

-¿Qué opinas de que seáis prácticamente las mismas ganaderías las que ocupáis las principales ferias?

-Los que están arriba como Joaquín Cuvillo, Borja, Justo, Victorino, mi padre… se han mantenido donde están porque han sido ganaderos genios y por su trabajo, por su perseverancia, por su dedicación. Yo digo que al final el trabajo siempre aparece. Ahí tienes el ejemplo de la ganadería de Algarra, que es nuestra matriz, o la de Santiago Domecq, las dos han remontado y se han situado arriba. Su ascenso significa que no hay nada cerrado. Por otra parte, estar arriba supone mucho trabajo y mucho sacrificio y en cuanto no estás a la altura te bajan.

-¿Hay justicia pues?

-Yo le escuché una frase a Borja Domecq que me gustó: Hay que poner la oreja en lo que dice el público y es verdad, si te adecuas a lo que requiere el público y si realmente eres un enamorado de la ganadería y estás permanentemente pendiente de ella al final encuentras el fruto. Es una cuestión de continuidad.

-Un tarea bonita.

-Muy bonita pero también dura. La primera fila quema, es agotador. Estar arriba permanentemente y aguantar tanto los halagos como las críticas no constructivas, quema y funde. Hay que tener muy claro tu norte para permanecer.

-La crítica con los toros suele ser menos condescendiente que con los toreros.

-Los toros no hablan.

-Aquí sí.

Fotos: ARJONA

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