Aplausos
11 de julio de 2020, 4:32:14
Opinión

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Se les va el toro

Por Carlos Ruiz Villasuso


Sinceramente, ver un debate parlamentario del nivel político y humano del Jueves Santo me produce la reacción después de un despilfarro. Despilfarro de recursos, despilfarro de moral y un insulto global al sufrimiento de España. Regresaron nuestros empleados a las más bajas formas, insultos, agresividad y frentismo como si España no se estuviera desangrando. Y, dentro de esta voracidad y concurso de incitación al odio, Adriana Lastra y Echenique se pusieron en primera línea con hambre de vísceras.

España y los españoles merecemos mejores políticos. Nos tienen divididos a todos en sus bandos, que son dos cuando les conviene y son muchos más a la hora de votar. Ni siquiera ahora son capaces de darse la mano, de hacer un alto en sus guerras y de mostrarse solidarios con el país

España y los españoles merecemos mejores políticos. Nos tienen divididos a todos en sus bandos, que son dos cuando les conviene y son muchos más a la hora de votar. Ni siquiera ahora son capaces de darse la mano, de hacer un alto en sus guerras y de mostrarse solidarios con el país. Uno no pide que no haya debate, es más, lo exige. Pero ese cainismo que esta generación de políticos ha introducido de forma permanente en el Parlamento es ya una vergüenza histórica.

¿Acaso el poder por el poder es lo que importa? Si es sí, a lo mejor a la salida de esta peste, les damos una lección con una Iniciativa Legislativa Popular sobre sus prebendas de casta y clase, sobre su inutilidad. Es, no ya lamentable, sino preocupante, hacia qué extremos del odio nos están llevando y están llevando a sus tribus la mayoría de los políticos. La exhibición de insultos, acusaciones gravísimas y descalificaciones sin argumento alguno de Adriana Lastra, deberían dar vergüenza a un Jefe de Gobierno que va a pedir unos nuevos Pactos de la Moncloa.

Otra mentira. Ni pueden ni quieren. La clase política actual es palmariamente grosera y zafia. La mayoría provienen del trabajo público, son cuotas de internos intereses y algunos, como la propia Lastra, hacen ostentación sin pudor alguno de su nula formación y de su tendencia al barriobajerismo. Para ser médico que cure y salve vidas hay que estudiar mucho y duro. Para ser diputado, ministro o presidente basta con formar parte de una tribu. Habríamos de revisar esta cosa llamada estulticia para que la política regrese a ser lo que tiene que ser.

Y, sinceramente, no veo ni intuyo talento alguno oculto entre la oposición, también de discurso escrito, sin cintura de ideas y de oratoria. A los insultos reaccionan ofendidos en lugar de revertir el insulto a la boca de quien lo dijo y lanzar un mensaje a los españoles claro de que dos no pelean si uno no quiere. El día que un político insultado haga ver eso a los españoles, el insultador tiene los días contados.

Para ser médico que cure y salve vidas hay que estudiar mucho y duro. Para ser diputado, ministro o presidente basta con formar parte de una tribu. Habríamos de revisar esta cosa llamada estulticia para que la política regrese a ser lo que tiene que ser

Pero han hecho del Parlamento una prolongación de lo más vil y soez de las redes sociales. Bastaba con decirle al presidente y a los españoles una verdad como un puño para que callaran los insultos. Que han tomado medidas evidentes de estado de excepción dentro de un estado de alarma. Porque esa es la cuestión de fondo. Manejar un estado de excepción necesita de una mayoría muy amplia para las decisiones y no bastan decisiones, ocurrencias al paso y prórrogas de estados de alarma. Con la monitorización de cada teléfono móvil de cada español se sabe qué come Pepe, qué piensa Juan… inaudito en un Estado de Derecho si no se logra votar dentro de un estado de excepción como manda la Constitución.

Siendo esta la clave, grave y de fondo, de cada medida de restricción, la oposición cae en la trampa del escupitajo y el insulto. Y mucho me temo que estén perdiendo una oportunidad para demostrar a los españoles que sí hay una gran diferencia entre unos y otros. Pero a Sánchez le vale con seguir con su monstruo de mil cabezas. A Podemos seguir manejando hilos para que sus hilos permanezcan, Esquerra ya lo dijo claro, república. Los muy minoritarios, a lo suyo, y la derecha, dividida en dos con un tercero, Vox, en plan sálvese quien pueda. Se les está yendo el toro de su vida.

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