La apertura de los festejos de Fallas tuvo un protagonista destacado, Israel Guirao. De la escuela de Valencia. Anótenlo. Y sueñen. Pisa firme, piensa al instante, resuelve los conflictos que le presentan los animales, tiene firmeza de pies, es decir valor, lidió con facilidad al novillote y a la responsabilidad que siempre supone comparecer en plaza como Valencia, abdicó de cualquier estridencia de las que suelen acompañar a los chicos de su edad y confirmó todo lo bueno que se cuenta de él. Así que expectación confirmada. Luego, el futuro, ya saben, la suerte, la vida, el toro, él mismo… decidirán, pero a día de hoy hay que pensar lo mejor, hay torero, Valencia tiene otro torero de categoría. Cortó una oreja. No lo tomen en cuenta, tan cicatero premio no refleja lo mucho bueno que hizo Guirao y sí un extraño sentido de la valoración. Ni debió tenerse en cuenta las dificultades del novillo ni la categoría del festejo ni debió entenderse el espíritu de una novillada sin caballos. Sorprendente.
Sucedió en el primer festejo de Fallas en tarde infernal, es decir poco taurina, frío y más frío y una llovizna que le añadía picante al frío. Nada que frenase la ilusión de los chicos ni del público que apenas vislumbraba motivo se volcaba en ovaciones. Hubo momentos de brillantez que mezclaban con otros de compromiso y arrebato, sustos y pasajes de esperanzadora templanza, inocencia y descontrol, lucidez y obcecación como corresponde a festejos de ese rango. Todos los chicos se ganaron el derecho a soñar. Ian Bermejo de Castellón mejoró con mucho el nivel que trajeron los anteriores alumnos de aquella escuela a su paso por Valencia. Compitió en quites con Guirao sin amilanarse y con la pañosa se mostró firme y dispuesto en una faena que fue a más. Hugo Masiá, de Algemesí, se la jugó en la puerta de chiqueros a cambio de un serio estropicio indumentario, nada para lo que pudo pasar. Y nada que le afligiese el ánimo para banderillear con exposición y componer una faena en la que nunca dudó ni dio paso atrás, detalle que le permitió afianzarse e imponerse. Mal con la espada, pero a eso se aprende.
Buen gusto y trazas de torero muy interesante mostró Daniel García en el novillo que cerraba plaza. Figura aniñada y entereza de torero importante. Animoso en todos los tercios se mostró el francés Clovis y muy leal a su tierra, es decir firme y capaz el albaceteño Alejandro González. Reseñar que los novillos de Jovani no compusieron el mejor lote que la divisa castellonense ha lidiado en Valencia, destacando el burraco que hizo cuarto. Y dejar constancia de la inauguración de la nueva instalación eléctrica.
Acceda a la versión completa del contenido
Israel Guirao confirmó las expectativas, hay torero
El quinto de La Quinta cogió de manera espeluznante al diestro maño, que sin mirarse…
Plenazo de Ventura en el arranque de la Feria del Milagro, en hombros con Cartagena…
No defraudó la vespertina de Olivenza, que concitó el favor del público en la taquilla…
Lección de un torerísimo de Ginés Marín, que se reivindica en la Magdalena ante un…
Mario Vilau y Marco Polope dan sendas vueltas al ruedo en su presentación; descastada y…
Saludó Marco al cierraplaza a la verónica de rodillas y luego lo llevó al caballo…