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Joaquín Galdós: tres orejas y el indulto a Nacional en la Feria de La Esperanza

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Se inició la Feria de La Esperanza en la remozada plaza de la finca que lleva el mismo nombre, situada a 30 km de Lima, y que es fruto del esfuerzo del empresario Tito Fernández, quien ha logrado ofrecer una feria de categoría a los aficionados limeños, privados ya por dos años consecutivos a causa de la pandemia de la tradicional feria morada en la plaza de Acho.

Joaquín Galdós ha sido el triunfador del festejo en el que ha mostrado la gran dimensión de su toreo. Firme y poderoso con el indultado de Paiján, superó con conocimiento y solvencia las dificultades de los astados de Vellosino y de Santa Rosa, manteniendo siempre la compostura y el buen gusto que caracterizan a su tauromaquia.

El indultado fue Nacional, de Paijan, un colorado corrido en segundo lugar que desde los primeros lances lució bravura, nobleza y calidad. Galdós lo cuajó desde el inicio sometiendo las poderosas embestidas con el capote, dejando unas chicuelinas y una media de rodillas que encendieron al público antes de la pica. La faena se cimentó por el pitón derecho, con series templadas de mano muy baja en las que exigió mucho a un animal que nunca perdió clase ni codicia. Por el pitón izquierdo también tuvo nobleza, pero con menor intensidad. Con circulares y unos muletazos flexionados sobrados en clase y sabor, logró el perdón que fue solicitado por el ganadero Aníbal Vázquez, para luego recibir dos orejas simbólicas.

Galdós también le cortó una oreja al cuarto del hierro de Vellosino, que embistió en los capotes con recorrido y trasmisión, pero con tendencia a salir suelto. El peruano corrigió ese defecto al inicio de faena con unos pases de castigo por bajo, metiendo a la res a la muleta. Las series ligadas por el pitón derecho fueron lo más relevante ante un astado al que le faltó codicia y entrega en el tercio final. Mató de una estocada en lo alto.

Al el que cerró plaza, de Santa Rosa de Lima, Galdós le dio la lidia adecuada mostrando nuevamente capacidad para solucionar las complicaciones que presentan los toros. El animal acudía con fuerza y trasmisión, pero sin humillar. Los dos puyazos no lograron corregir el defecto que se mantuvo hasta la muleta. Allí el local supo llevar al astado siempre embebido en la pañosa y de a pocos, poder bajar la mano hasta lograr series por pitón derecho de muchísimo poder y emoción. Probó por el izquierdo pero el toro era tardo y reservón. Los molinetes de rodillas y cambiados elevaron la intensidad de la faena, que pudo coronarse con trofeos de no haber marrado con la espada y la cruceta.

A pesar de sortear el lote menos propicio, Juan Ortega dejó patente sus finas maneras y buen andar. Toreó de vertical, de arte y aparente facilidad que gustó al aficionado de Lima. Poco pudo hacer con el que abrió plaza de Santa Rosa, de menor tamaño y escasa fuerza.

Con el tercero, Ortega mostró capacidad lidiadora para sacar agua de un pozo seco, que era el ejemplar de Vellosino que de salida se mostró débil, revoltoso y sin recorrido. Tras el trajín del caballo y las banderillas, llegó parado a la muleta del español, que fue haciendo al toro que se rehusaba a colaborar. Así, de a pocos, fue sobándolo y convenciéndolo de embestir hasta lograr series en los medios por un buen pitón derecho que nadie en la plaza había advertido. Faena de conocimiento, paciencia y perseverancia que remató con una estocada y descabello. Aplausos de los que lo supieron ver.

Ortega lidió con acierto al quinto de Paiján, que de salida echaba las manos por delante y punteaba los engaños. Tras una buena pelea con el caballo y las banderillas de rigor, llegó reservón y sin humillar a la muleta. Toro complicado al que supo someter. La clave de esta faena fue el temple que Ortega empleó para llevar a la res a lugares a los que se resistía. Con la muleta delante y llevándolo siempre embebido en el engaño, transformaba al animal que trazaba el muletazo con clase y largura. Con una estocada arriba se le concedió una merecida oreja por la buena lidia empleada.

Plaza La Esperanza (Lima). Sábado 13 de noviembre de 2021. 1ª de abono. Toros de Santa Rosa de Lima (1° y 6°), Paiján (2° y 5°) y Vellosino (3° y 4°). El segundo, de nombre Nacional, colorado, fue indultado. Juan Ortega, silencio, aplausos y oreja; Joaquín Galdós, dos orejas simbólicas tras indulto, oreja y aplausos. Entrada: Tres cuartos.

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Joaquín Galdós: tres orejas y el indulto a Nacional en la Feria de La Esperanza

Jaime de Rivero

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