Sobre la bocina e in extremis, Juan de Castilla aterrizó esta tarde en el aeropuerto de Barajas después de torear la concurso de ganaderías matinal de Vic-Fezensac y tener que cambiar la avioneta por un vuelo comercial desplazándose hasta Toulousse por las inclemencias climatológicas para llegar a tiempo a Las Ventas.
La lluvia caída sobre Vic-Fezensac impidió que el colombiano cumpliera con el plan previsto inicialmente -como había confirmado esta semana en una entrevista en APLAUSOS-, y que tomara la avioneta privada que había contratado para cambiarse en el Hotel primero y llegar a tiempo a Madrid para torear la corrida de Miura.
Finalmente, no ha podido vestirse en el Wellington y ha tenido que vestirse de luces, directamente, en la plaza de toros de Las Ventas. Dos duras en menos de 24 horas y con una odisea de por medio, para Juan de Castilla.
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