"Lo que realmente me duele, más que la cornada, es no haber podido triunfar. Vine a Madrid con toda la ilusión del mundo para que esta afición viese la clase de torero que soy pero no ha podido ser. Eso es lo que realmente me duele". Son palabras de Juan Viriato, el novillero colombiano que ayer noche fue gravemente herido en Madrid cuando sufrió una cornada de 25 centímetros en el muslo derecho además de numerosas contusiones fruto de la espectacular voltereta.
Ingresado en la habitación 329 de la Clínica La Fraternidad de la capital, el joven diestro, rodeado de su apoderado, Gonzalo Rincón, y miembros de su cuadrilla, expresa: "He oído críticas de que la novillada era muy seria y complicada. No sabría qué decir. Hay que tener en cuenta que estamos en Madrid y las novilladas son así".
El espada de San José de Cucuta, con buen aspecto, una vía puesta en su mano derecha y sin quejarse pero visiblemente dolorido, afirma: "Estoy algo mejor, pero no recuerdo nada del percance, o recuerdo muy poco. Me puse muy cerca para meter el brazo a la hora de matar, y sólo me vienen a la cabeza imágenes de cuando me estaba zarandeando de pitón a pitón. Me estoy recuperando y lo quiero hacer pronto para volver a Madrid que es lo único que anhelo en estos momentos".
"Lo de ayer era una apuesta personal. Debuté en Pedrajas de San Esteban en agosto y desde entonces he toreado en Manizales una novillada, otra en Bogotá y cuatro o cinco en plazas de las provincias colombianas", asegura Viriato, que concluye diciendo: "Mi idea es que Colombia tenga un torero importante".
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