Julián Guerra ha sido protagonista del último coloquio celebrado el martes en la sede del Club Cocherito de Bilbao. El acto, en el que el taurino salmantino no dejó a nadie indiferente, fue conducido por Sabino Gutiérrez, expresidente de la entidad anfitriona, y Rafael Ferrer, miembro de la junta directiva.
Julián Guerra transmitió ante los socios y aficionados del decano de los clubes taurinos sus reflexiones en una charla que provocó un torrente de ideas y conceptos que el apoderado defendió con entusiasmo y una fortísima convicción. Habló de sus comienzos como novillero y matador -tomó la alternativa en 1996 en Salamanca-, confesó su admiración por José María Manzanares padre e hizo un completo repaso a todo lo que para él supone el toreo.
"El torero debe entregar su vida, no solo en el sentido de estar dispuesto a jugársela cada día, sino que su vida entera debe estar consagrada a su sueño de ser torero. Porque el toreo, además de una forma de vida, es un sueño que empapa toda la vida", comentó y añadió que "la principal distinción entre toreros no se establece por sus estilos, sino entre los que saben torear y los que no".
Para Julián Guerra solo hay una forma de torear: "Entender y adaptarse a la embestida del toro. La distancia, la colocación y otras cuestiones no son rígidas, sino que son lo que corresponda en cada caso para conseguir vaciar la bravura y vaciarse con ella", aseguró. Entre sus reflexiones, destacó esta: "Las empresas deben preocuparse por crear nuevos ídolos, no solo en repetir en los carteles a los que ya lo son".
Sobre Borja Jiménez, su actual torero, ensalzó su "mentalidad y su capacidad", y matizó que "es demasiado buena persona y que para ser figura hace falta ser un poco menos bueno". Además explicó la trastienda del reto público lanzado por Borja Jiménez a Roca Rey durante la presentación de los carteles de San Isidro para medirse en un mano a mano, con toros de Victorino Martín, en la próxima Feria de Otoño.
Preguntado sobre la forma de matar del torero y si este hecho podría ser una rémora de cara a lidiar seis toros en Madrid -el próximo 7 de junio-, afirmó que "es más lo que se dice que lo que es en realidad", y esgrimió para ello la relación de orejas y rabos cortados por el diestro de Espartinas en 2025, "incompatible con una espada poco fiable".

