FERIA DE FALLAS

La ambición de Rufo decanta el mano a mano en el atraco de Valencia

José Ignacio Galcerá
miércoles 18 de marzo de 2026
El toledano corta una oreja del sexto y sufre la injusticia de un palco cicatero que le niega otras dos en sus anteriores turnos; buena corrida de Domingo Hernández

Un gran ambiente en los tendidos, una más que interesante corrida de toros, dos toreros ambiciosos y dispuestos para la batalla, y polémica presidencial, mucha polémica presidencial… de todo hubo en el penúltimo festejo de las Fallas. Y en el centro del foco: Tomás Rufo. El toledano se llevó el único trofeo que se concedió, acabó decantando a su favor en el balance de premios el mano a mano y sufrió en sus carnes la cicatería del palco, que se opuso y fue contra la voluntad de las casi 10.000 personas que llenaron la plaza. Una contra diez mil.

Rufo, inquebrantable el ánimo ante la injusticia, revirtió la situación para salirse con la suya. Cuando apareció el sexto, el ambiente se había inclinado por el atraco sufrido a favor del toledano, al que hasta ese momento se le negaron la concesión de dos orejas pedidas con fuerza en sus dos turnos anteriores. Se creció Rufo en esa última bala y frente a la puerta de chiqueros una larga y otras dos más en el tercio. Suelto el toro, le endilgó como quien no quiere la cosa y casi sin esperarlo un ramillete de verónicas soberbias. Se durmió en cada lance. Una delicia. De caballo a caballo fue el de Domingo Hernández. Desentendido absolutamente, un desorden de lidia. Descolgado de hombros el torero muleta en mano, la figura erguida en una primera serie, rompió el toro a embestir. Apareció, ya lo había hecho antes, su capacidad muletera. Sobre las dos manos una faena ligada y templada. Muy entregada también, inconformista en busca de ese triunfo negado. La faena tuvo la medida justa con el toro a menos pero suficiente como haber calentado el ambiente. La estocada caída, la petición y esta vez sí, la oreja. Al recogerla, la tiró Rufo. Se dio un baño de masas en las tres vueltas al ruedo que dio.

El lote del toledano fue el más completo de la buena, interesante y muy muletera corrida de Domingo Hernández. Al segundo también lo recibió con una larga cambiada y lo toreó fenomenal, templado y a compás, a la verónica. Faena eminentemente derechista, en distintos terrenos. Un punto pegajoso el noble pero buen toro. El toledano encontró la fórmula en el toreo rehilado. Y hacia el final de faena, en las cercanías. Una estocada caída. Hubo petición que aguantó la presidenta como luego haría con la bronca del público por la no concesión del trofeo.

Tanto en el segundo como en el cuarto dio una vuelta al ruedo. Negaba con la cabeza el toledano mientras recibía la ovación del público tras negarle el palco por segunda vez el trofeo pedido. Los gritos de ¡fuera, fuera! evidenciaban el cabreo contra la decisión. El toledano hizo méritos para conquistar el premio de ese cuarto tras una faena muy firme en la que demostró la calidad y la capacidad para estar delante de los toros. Fue una faena abundante, sin embargo no apuró las notables embestidas del toro por el pitón izquierdo, la mano precisamente donde el toledano se siente más y mejor. Lo mató a la primera de una buena estocada.

El segundo asalto de la temporada entre Borja Jiménez y Tomás Rufo únicamente se dejó sentir en los turnos de quites -sin réplicas- de los cuatro primeros toros. Y también en la respuesta del sevillano en el tercero a la portagayola del toledano en el segundo.

Sin reservas y con el acelerador pisado desde el primer momento estuvo Borja Jiménez toda la tarde. Solo le frenó la espada y un quinto toro que fue el más deslucido de la corrida. El espada de Espartinas mostró las intenciones con las que venía esta tarde frente a un primero al que empapó de muleta, siempre adelante para enganchar, soltar y volver a enganchar de nuevo. Un amago hizo el toro con irse, con ese querer salirse suelto, pero lo cambió de terrenos Borja y lo sujetó en una labor asentada y templada. Mandó el toreo sobre la diestra por una sola tanda al natural. Lo pinchó en dos ocasiones.

El notable fondo bravo del tercero aguantó una exigente faena del sevillano desde la apertura con cambiados por la espalda. Antes lo había recibido frente a la puerta de chiqueros y dos largas más en el tercio. Con apenas media muleta toreó Borja, entregado y arrebatado con el toro, mandón, a veces incluso de más, buscando siempre la línea curva en el trazo. Sensación de mucha autoridad por parte del sevillano. Pinchó y luego una estocada baja frenó la petición.

La nobleza del quinto no vino acompañada del motor. Borja Jiménez salió muy dispuesto, como en toda su tarde, pero se quedó sin toro enseguida. A menos, le costó mucho romper de verdad hacia adelante al de Domingo Hernández. Lo cazó con la espada a la segunda.

Valencia. Miércoles 18 de marzo de 2026. Toros de Domingo Hernández, bien presentados y de buen juego en conjunto salvo el deslucido quinto. Borja Jiménez, silencio, silencio tras aviso y silencio; Tomás Rufo, vuelta al ruedo tras petición, vuelta al ruedo tras petición y aviso, y oreja y tres vueltas al ruedo. Entrada: 9.499 espectadores. Álvaro de la Calle actuó como sobresaliente pero no intervino.

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