La gente quiere verdad, emoción, variedad, novedades, figuras que compitan y que le llegue el dinero para ver una tarde de toros. Y de los toros quiere la casta, la buena, pero viveza, pulso, trapío y movilidad. Toros que pidan lidia, además, y luego torear. Toro que tenga que hacer el matador y que no venga hecho por el laboratorio del ganadero. La gente pide fiesta que ese es el nombre y el objetivo de este espectáculo. Pero no te engañes, digo fiesta taurina y no fiesta de cachondeo, merienda, cubata y no te enteras de nada. Porque si resumimos está muy claro: el toro debe ser encastado. El torero, con personalidad; y el público, aficionado. Sólo si es aficionado el juicio final será un veredicto justo. ¿En qué nos han ganado los franceses teniéndolo más difícil? En que han hecho aficionados; y el aficionado es cliente fiel si no le engañan. El no aficionado es un transeúnte ocasional de los tendidos, un ave de paso…
Lea AQUÍ la entrevista completa en su Revista APLAUSOS Nº 1955
Acceda a la versión completa del contenido
La cara y la espalda
El valenciano ha sido uno de los nombres propios de la recién terminada temporada 2026…
Solo Perú vive un estado de euforia y crecimiento bajo los efectos de Roca Rey
Isabel Donet glosó la figura de su amigo y compañero tantos años, y director de…
El diestro castellonense anuncia que vuelve a torear siete años después de cortarse la coleta…
La Unión de Abonados de Madrid rinde un emotivo homenaje al torero gaditano en la…
Según informa El Mundo, el programa electoral de los populares incluye la restitución del galardón…