Cuando comience a apretar el calor y las cigarras a entonar su anestesiante melodía, habrá que esperar al invierno siguiente para hablar de la necesidad de arreglar lo que no se pudo/supo/quiso corregir el invierno pasado ni en todos los anteriores. Y es que no hay espectáculo más providencialista que el de los toros. Y así nos luce el pelo.
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 1953
Acceda a la versión completa del contenido
La cólera del hombre tranquilo
Cerca del trofeo quedó Daniel García, de la Escuela Yiyo, que dio una vuelta al ruedo tras…
Se encajó Juan Ortega con su primero en el recibo de capote después de que…
Debutaba Luque en Olivenza y no pudo mostrar su excelente capote más que en las…
Vídeo resumen de la primera corrida de la Feria de Olivenza
Consulte aquí los resultados del resto de festejos celebrados el sábado 7 de marzo
El ciclo, que se celebrará los próximos 12 y 13 de julio, estará compuesto por…