Esa tipa (¿tipo, tal vez?) con voz nasal causada por a o por b (a: efecto que produce en la respiración la tendencia felliática incontenida; b: no me sueno los mocos); esa otra que tiene más operaciones que el Ruber y que en su día hubo un torero J que tuvo el mal gusto de frotarse con ella para dejarnos una herencia indeseable; ese tipo, ese, que se subió, loca loca, a una carroza un día de Gays para vergüenza de los gays, están ricos. A ver, ricos de pasta, money, parné, lana, guita. Ricos de lo otro, no, aunque ellos coman y chupen. Son los que me hacen adherirme al verbo prohibir. Los únicos. Por decencia, deberíamos modificar la Constitución y escribir en ella: quedan prohibidos esos seres y esos espacios de televisión con olor a vertedero, interés de pirata, filibusteros de la moral, apólogos de las miserias humanas, traficantes de las mierdas que no se defecan, esos cuyo sentido de la vergüenza y del sonrojo lo perdieron justo al ser embriones.
Lea el artículo completo en su revista APLAUSOS
Acceda a la versión completa del contenido
La crisis de los condones usados
El valenciano ha sido uno de los nombres propios de la recién terminada temporada 2026…
Solo Perú vive un estado de euforia y crecimiento bajo los efectos de Roca Rey
Isabel Donet glosó la figura de su amigo y compañero tantos años, y director de…
El diestro castellonense anuncia que vuelve a torear siete años después de cortarse la coleta…
La Unión de Abonados de Madrid rinde un emotivo homenaje al torero gaditano en la…
Según informa El Mundo, el programa electoral de los populares incluye la restitución del galardón…