Gonzalo Capdevila se encontró con un primer novillo -que tomó tres varas- reservón. Faena voluntariosa y de escaso relieve abierta con dos largas cambiadas en el tercio. El cuarto no fue mucho mejor. Muy deslucido, sin humillar y siempre con la cara por arriba, no permitió el lucimiento de Capdevila más allá de la disposición.
Pedro Andrés tuvo pocas opciones con un segundo descastado y protestón. De su actuación cabe rescatar el buen recibo de capa a este segundo novillo y pasajes sueltos con la muleta siempre con la intención de gobernar las deslucidas embestidas. El quinto tuvo más alegría que entrega en el caballo, al que se arrancó con prontitud pero sin emplearse de verdad. Fue exigente el novillo y Pedro Andrés le buscó las vueltas en una faena dispuesta pero no siempre dio con la clave para resolver las complicaciones que le planteó el novillo.
Pedro Luis se estrelló en su primer turno con un novillo sin fondo y blando que perdió las manos en varias ocasiones. Una estocada caída privó a Pedro Luis de tocar pelo frente al sexto, a la postre el mejor de la desrazada novillada de Aguadulce. El novillero de Lima cuajó una actuación muy entregada y de verdad, dejando los momentos de mayor calidad del festejo con su toreo al natural a pies juntos. Fue reconocido finalmente con una vuelta al ruedo.
Vic-Fezensac (Francia), sábado 23 de mayo de 2026. Matinal. Novillos de Aguadulce y José María Aristrain de la Cruz (3º), dispares de hechuras, faltos de raza. Mejores los dos últimos, aplaudidos en el arrastre. Gonzalo Capdevila, ovación con saludos y silencio; Pedro Andrés, silencio en ambos; y Pedro Luis, silencio y vuelta al ruedo. Entrada: Un tercio.
