Francia ha vuelto a ser de nuevo su feudo. Más allá de los Pirineos, la divisa abulense goza de un enorme cartel que le hace ser una de las ganaderías predilectas de la afición más exigente. José Escolar defiende el toro encastado como modelo y contrapunto de una Fiesta homegeneizada y necesitada de emoción.
- “Me gusta la dureza de mis toros para que tengan emoción, que exista cierto riesgo y peligro que es lo que transmite a los tendidos”
- “La gente está un poco harta de todas las tardes lo mismo pero es lo que exigen los toreros y está implantado así”
Lea AQUÍ la entrevista completa en su Revista APLAUSOS Nº 1950
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La exigencia de la casta
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