La inauguración de la Temporada Grande en el mexicano embudo de Insurgentes no ha podido ser más descorazonadora. La corrida de Teófilo Gómez ha carecido de las condiciones mínimas para que la emotividad llegara a los tendidos de la Monumental de México DF. Y ello, pese a un gran Juli, capaz de meter en los vuelos de su poderosa y sabia muleta al buey Apis enrazado con la vaca Amalia. De los tres de su lote, sólo uno le permitió al madrileño, tras un trabajo ímprobo y gran alarde de torería, que los tendidos, casi llenos a rebosar, disfrutaran de su extraordinario momento.
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