Con Zapatero sin escalera, pataleando en el aire colgado de la brocha, y Rajoy tumbado debajo de la higuera esperando que le caiga la breva, no se me ocurre qué creen las figuras del toreo que pueden conseguir de una clase política que juega con ellos como el gato con el ratón. La penúltima estación del “vía crucis” torero ha sido la entrevista de El Juli, Manzanares, Perera y Cayetano con Pío Escudero y María Dolores de Cospedal, del Partido Popular. Pío es aficionado desde siempre, y va a los toros cada vez que tiene ocasión y tiempo, pero la señora De Cospedal, sólo asoma por una plaza de toros cuando está en campaña electoral. En el tiempo de entre-guerras, sólo se acuerda del toreo para intrigar contra la transmisión de corridas de toros en la Televisión de Castilla-La Mancha.
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